El 1 de julio de 1974, a los 78 años, falleció Juan Domingo Perón, tres veces presidente de la Argentina y figura central de la historia política y social del país. A 51 años de su muerte, su figura sigue presente en el debate público y sus palabras continúan siendo citadas en discursos, libros y conversaciones cotidianas.
Nacido el 8 de octubre de 1895 en Lobos, provincia de Buenos Aires, Juan Domingo Perón cursó estudios en el Colegio Militar y forjó su carrera en el Ejército Argentino. Durante los años treinta, su trayectoria militar lo llevó a desempeñar funciones diplomáticas en Chile e Italia.
En 1943, tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Ramón Castillo, Perón ocupó cargos clave en el gobierno de facto, como la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde donde impulsó políticas laborales que le ganaron el apoyo de amplios sectores obreros.
“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”, decía Perón, reflejando el espíritu que marcó su primera presidencia, asumida en 1946. Durante ese período, consolidó conquistas sociales, fortaleció los derechos laborales y promovió la industrialización del país. Entre las leyes impulsadas se contaron el Estatuto del Peón Rural y los aumentos de salarios y vacaciones pagas. Al mismo tiempo, fomentó la participación de los sindicatos en la vida política nacional.
Perón y Evita: política y pasión
Su relación con Eva Duarte, ‘Evita‘, fue tanto política como personal. Ella se convirtió en figura clave de su gobierno, promoviendo la ayuda social y la defensa de los “descamisados”. Tras la muerte de Evita en 1952, Perón pronunció la frase: “Mi única ambición es que el nombre de Evita sea siempre bendecido en el corazón del pueblo argentino.”
Reelegido en 1951, Perón enfrentó crecientes tensiones políticas, económicas y eclesiásticas. En 1955, un golpe militar sangriento lo derrocó y debió exiliarse, primero en Paraguay, luego en Panamá, Venezuela y España. Desde el exilio, mantuvo contacto con la dirigencia peronista y con sectores sindicales. “Mi único heredero es el pueblo,” afirmaba en grabaciones y cartas, buscando mantener unido al movimiento. También sostenía: “Yo no he de dejarles riquezas, sino un nombre limpio y un ejemplo.”
Perón regresó a la Argentina en 1973, tras 18 años de proscripción. En junio de ese año, la masacre de Ezeiza marcó un momento violento de disputa interna entre facciones de su movimiento.
En septiembre, fue elegido presidente por tercera vez junto a su esposa María Estela Martínez de Perón como vicepresidenta. Para entonces, el país enfrentaba un clima de crisis económica y violencia política. “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista,” reiteraba Perón, intentando apaciguar las tensiones entre sectores enfrentados.
Frases que dejaron huella
En su tercer mandato, impulsó el Pacto Social con sindicatos y empresarios, buscando frenar la inflación y estabilizar la economía. “Dentro de la ley, todo; fuera de la ley, nada,” repetía como fórmula para sostener el orden institucional.
Sin embargo, su salud se deterioró gravemente. Falleció el 1 de julio de 1974 en la Quinta de Olivos. Su esposa asumió la presidencia, dando inicio a un período de creciente inestabilidad.
A lo largo de su vida, Perón acuñó frases que quedaron en la memoria colectiva. “La verdadera política es la que se hace con hechos, no con palabras,” decía, reivindicando la acción concreta sobre el discurso vacío.
También afirmaba: “Los pueblos no se conducen con decretos; se conducen con ejemplos.” Su doctrina, conocida como Justicialismo, sostenía la “tercera posición” entre capitalismo y comunismo. “Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana,” definía Perón, sentando las bases del proyecto político que defendió durante décadas.
En el plano internacional, buscó posicionar al país con independencia de los grandes bloques de poder. “La verdadera política internacional de un país consiste en defender sus propios intereses,” sostenía, marcando su visión soberanista. También declaró: “La única verdad es la realidad,” frase repetida en la militancia peronista.
Sobre la organización de su movimiento, aseguraba: “Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes.” Y en referencia a la unión nacional, advertía: “Primero la Patria, después el movimiento y luego los hombres.”
La figura de Perón sigue siendo objeto de estudio y debate. Fue el único argentino elegido tres veces presidente por el voto popular y su influencia atraviesa generaciones. Su paso por la historia argentina dejó huellas profundas en el sistema político, en los derechos sociales y en el modo de concebir el liderazgo.
A 51 años de su fallecimiento, la memoria de Juan Domingo Perón sigue viva en los discursos, en las plazas, en los sindicatos y en los libros, recordada tanto por sus logros como por los tiempos turbulentos que le tocó protagonizar.