Sergio Massa y Malena Galmarini apuntaron con dureza contra Daniel Scioli en las últimas horas, recordando episodios de su paso por la política bonaerense y nacional que, según ellos, lo muestran en toda su ambigüedad. El ex ministro de Economía y último candidato presidencial del peronismo en 2023, y su esposa, hoy candidata a senadora provincial por Fuerza Patria, no ahorraron críticas hacia quien fuera gobernador de la Provincia y candidato presidencial del mismo espacio en 2015, pero que hoy integra el gabinete libertario de Javier Milei como ministro de Turismo.
Massa recordó los tensos cruces que mantuvo con Scioli en 2013, cuando se preparaba para enfrentar al kirchnerismo desde el Frente Renovador. “El 2013 empieza por la pelea que yo tengo con Scioli por el manejo que él tenía de la Policía Bonaerense. El problema es que Scioli hacía el doble juego, por un lado tenía a su hermano, a Scarabino y algunos más armando la lista de De Narváez y por otro lado simulaba oficialismo”, aseguró.
El ex candidato presidencial remarcó que esa conducta, que calificó de “doble juego”, complicaba cualquier discusión política seria sobre la crisis provincial. “Al Gobierno le decía una cosa y a mí me decía otra. Lo que faltó ahí fue un dispositivo para poder debatir lo que pasaba en la Provincia, que era un desastre. Esa historia de tirar los problemas para arriba o para abajo… en algún momento la famosa frase de Néstor de ‘Diga Gobernador quién le ata las manos’. Esa cosa ahora la vemos en su máxima expresión de Scioli”, disparó Massa, en una clara alusión al presente del ex motonauta dentro del oficialismo libertario.
Por su parte, Malena Galmarini eligió un ejemplo mucho más gráfico y doméstico, vinculado a la gestión de Scioli como gobernador. “Escuela 10 de Isla, queda al lado de la casa de Daniel en Villa La Ñata. Yo tenía a cargo educación en el municipio, pedimos que hicieran el nexo de gas para la escuela, eran 500 metros nada más. Hacen la obra, llega el caño, pero la escuela no estaba conectada”, relató.
La ex directora de AySA contó que, al ir al lugar, se encontró con una sorpresa indignante: “Vienen las mamás, se quejan. Vamos al barrio, y la conexión de gas se había hecho, pero no a la escuela, sino a un edificio un poquito más allá del trayecto, justo hacia la casa de Scioli. La escuela, que estaba al lado, seguía desconectada. La terminamos conectando nosotros desde el municipio”.
Las dos anécdotas, una política y otra de gestión concreta, apuntan en la misma dirección: remarcar la ambigüedad y el personalismo de Scioli en el ejercicio del poder. En boca de Massa y Malena, esas historias cobran hoy un nuevo valor político, al recordarle al peronismo que quien alguna vez fue su candidato presidencial ahora ocupa un lugar de relevancia dentro del gobierno de Javier Milei.

