De la noche a la mañana, Gimnasia metió un bombazo en el mercado de pases. El equipo de Ariel Pereyra cerró la contratación de Lucas Janson. El extremo de 31 años deja Boca para sumarse a préstamo por un año a un Lobo que buscaba alternativas en ese puesto y que ahora tendrá al nacido en Olavarría trabajando en Abasto. Así, el Pata suma experiencia y jerarquía a un plantel que tendrá por delante el debut en el Torneo Clausura ante Racing y también los octavos de final de la Copa Argentina frente a Deportivo Riestra.
Y si bien no llega en su mejor momento, quien surgiera de Embajadores de Olavarría antes de llegar a Tigre tiene un sólido recorrido en el fútbol argentino, con buenas y malas. En la institución de Victoria escribió sus primeros capítulos importantes hasta el salto a Vélez, donde fue vital e incluso se transformó en el goleador histórico del club en Copa Libertadores. Sin embargo, no pudo llevar sus buenas actuaciones al Xeneize, donde nunca se asentó, hasta terminar muy relegado. En ese sentido, bien vale la pena repasar sus minutos y números en cada uno de los equipos por los que pasó.

Tal cual se dejó en claro, la historia comenzó en el Matador de Victoria. Janson se sumó al club con edad de Quinta División y recorrió todo el camino final hasta el debut en Primera. El mismo llegó el 9 de agosto de 2012 de la mano de Rodolfo Arruabarrena, precisamente ante Boca, al que hoy por hoy dirige. Seis meses después de ese cruce que terminó 0-2, su primera titularidad se daría nada menos que ante River en otra caída, esa vez por 2-3. En Tigre jugó un total de 108 partidos entre 2012 y 2019, incluyendo participaciones en Libertadores y en Copa Sudamericana, los cuales acompañó con 17 goles y 14 asistencias.

Tras ello, tuvo un breve paso por el fútbol de la MLS estadounidense, algo que quizás no muchos recuerden. El bonaerense vistió la camiseta del Toronto FC por apenas un semestre, en 2018. Jugó 12 partidos, ocho de ellos desde el arranque, y sumó cinco goles y dos asistencias. Nada mal para el poco tiempo que permaneció en Canadá antes del regreso con gloria a Tigre. Y es que en 2019 se quedó con la Copa de la Superliga ganándole 2-0 nada menos que al Xeneize y con gol de penal en esa final.
Ese buen regreso al país le valió la venta a Vélez para el segundo semestre del 2019 por pedido de expreso de Gabriel Heinze. Allí en el Fortín, el extremo mostró su mejor versión. A veces haciendo las veces de centrodelantero y otras jugando por los costados, disputó un total de 164 encuentros con los de Liniers. A esa estadística le agregó 42 festejos (su mejor marca a nivel clubes) y nada menos que 18 asistencias.
En la Copa Libertadores del 2022 fue la gran figura de un 11 que llegó a las semifinales con Alexander Medina en el banco y que cayó ante el poderoso Flamengo, quien a la larga levantaría el trofeo por tercera vez. En esa edición anotó siete goles en 12 partidos, los cuales lo pusieron en lo más alto de la historia del Club en cuanto a gritos en el máximo certamen internacional, con diez. Los otros tres los consiguió en la del 2021.

En julio de 2023 se da su traspaso a Boca, donde Jorge Almirón se desempeñaba como entrenador. Y si bien el extremo llegaba con muy buenas referencias, con la Azul y Oro nunca pudo parecerse al de tiempo atrás en el Fortín. En tres años jugó apenas 51 partidos en el Xeneize, sólo 22 de ellos desde el arranque. Sólo tres gritos y dos pases gol para un protagonista que estuvo en cancha 2.041 minutos y que ahora buscará, en el Tripero, volver a ser.


