El presidente Javier Milei ponderó su política económica ayer, durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, repitiendo un viejo latiguillo: dijo que la eliminación del déficit fiscal evitó una escalada de precios del 17 mil por ciento para lograr un cierre de 30 por ciento en 2025.
Muchos argentinos se preguntan por qué, a pesar de que el dólar está planchado y de que el Gobierno baja menos, los precios suben a razón de 2 o 3 puntos cada mes, especialmente en segmentos esenciales como alimentos y servicios básicos.
El economista y comunicador Gerardo De Santis analizó en profundidad el complejo escenario de precios en Argentina para intentar abordar las razones. En diálogo con Albino Aguirre por LA CIELO, puso el foco en un problema estructural que suele pasar desapercibido: el desfasaje técnico del INDEC. Para el especialista, estamos intentando navegar una crisis del 2024 con un mapa del 2004.
“Tenemos un problema técnico y estadístico serio porque la canasta de consumo no refleja la realidad actual de los argentinos”. De Santis explicó que el índice de inflación se sigue calculando con una encuesta de gastos de hace dos décadas, ignorando cambios culturales y económicos profundos. “En 2004 los bienes eran mucho más representativos; hoy los servicios han pasado a pesar un porcentaje mucho mayor”.
Esta brecha estadística hace que consumos que hoy son básicos queden fuera del radar oficial. “En la canasta vieja está el teléfono fijo, pero no los celulares o las plataformas que aumentan sistemáticamente por encima de la inflación”. Según el economista, esta falta de actualización no es solo un descuido técnico, sino que a veces responde a “especulaciones políticas” para evitar que aumentos fuertes, como el del gas en marzo, impacten de lleno en el índice oficial.
Inflación “por las dudas”
Más allá de los números, De Santis advirtió sobre la “inflación inercial”, ese comportamiento defensivo de los agentes económicos: “Subimos un poquito más ‘por las dudas’ y nos acomodamos al 3% aunque nuestros costos no hayan subido al 3%; eso replica la inflación y la sostiene”.
Finalmente, el comunicador comparó la situación actual con gestiones anteriores, señalando que las “fórmulas mágicas” han fallado sistemáticamente. “Cuando Alberto Fernández dijo ‘le declaramos la guerra a la inflación’, fue ridículo porque tenía un Estado desarmado, sin soldados ni aviones. Es lo mismo que cuando Macri dijo que era lo más fácil de solucionar”. Para De Santis, mientras no se ataque la inercia y se modernicen las estadísticas, el bolsillo seguirá perdiendo contra la realidad.

