La agenda legislativa que el PRO difundió para el segundo semestre dejó una señal política hacia la Casa Rosada. Mientras el gobierno de Javier Milei busca avanzar con una reforma electoral de fondo antes de las elecciones de 2027, el principal aliado parlamentario del oficialismo optó por relegar ese debate y priorizar una batería de iniciativas vinculadas con la seguridad, la justicia y la propiedad privada.
En el listado de prioridades para la Cámara de Diputados, el PRO incluyó proyectos como Ficha Limpia, la reforma del Código Penal, la ley de desalojos, el endurecimiento de penas para distintos delitos, el uso productivo de tierras ociosas de rutas nacionales y modificaciones al financiamiento de los partidos políticos. Sin embargo, la reforma electoral directamente no figura entre los temas centrales.
En el Senado, la referencia es apenas una mención al final de la agenda, donde el bloque anticipa que también impulsará la desregulación del Estado, acuerdos judiciales y cambios en la legislación ambiental. El contraste con el lugar que le asigna la Casa Rosada a esa iniciativa no pasó inadvertido.
Una prioridad para el Gobierno
Para el oficialismo, la reforma electoral es una de las principales apuestas políticas del año. El objetivo es avanzar en cambios que limiten la oferta electoral y rediseñar el esquema de alianzas de cara a los próximos comicios.
Para ello, los libertarios necesitan desactivar el sistema de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Entre las alternativas que circulan en el Congreso aparecen modificaciones que podrían facilitar los acuerdos entre La Libertad Avanza y los gobernadores, mediante mecanismos de adhesión de boletas similares a las antiguas colectoras.
La intención es dotar al oficialismo de mayor flexibilidad para cerrar acuerdos electorales distrito por distrito, evitar la sobreoferta se sectores políticos afines e imponer su peso políticos a la hora de las negociaciones por los cargos.
Las PASO y la interna del PRO
La cautela del PRO responde también a un debate que atraviesa al partido desde hace meses.
Un sector, referenciado en Mauricio Macri, sostiene que el espacio debe preservar su identidad y mantener candidatos propios frente al crecimiento libertario. Desde esa mirada, una eventual eliminación de las PASO reduciría la capacidad competitiva del partido y limitaría las herramientas para ordenar liderazgos internos.
Del otro lado se ubican los dirigentes que impulsan profundizar la integración con La Libertad Avanza, tomando como antecedente los acuerdos electorales alcanzados en distintos distritos durante 2025. Ese esquema supone privilegiar la unidad del espacio antes que la competencia entre socios.
La discusión no es menor. La reforma electoral aparece como uno de los instrumentos con los que el Gobierno busca consolidar ese modelo de construcción política, mientras dentro del PRO todavía persisten diferencias sobre el grado de autonomía que el partido debe conservar.
Un mensaje político
Aunque la agenda legislativa no implica un rechazo a la iniciativa del Ejecutivo, sí refleja una diferencia de prioridades. Mientras la Casa Rosada pretende acelerar una reforma que considera clave para el armado electoral de los próximos años, el PRO optó por concentrarse en proyectos con mayor consenso interno y dejar la discusión electoral en un segundo plano.
La señal cobra relevancia porque proviene del principal aliado parlamentario del Gobierno y vuelve a poner de manifiesto que, más allá de la buena sintonía en buena parte de la agenda legislativa, la discusión sobre las reglas del juego electoral sigue siendo uno de los temas donde conviven intereses y estrategias diferentes dentro del universo que acompaña a Javier Milei.
La negociación que se avecina tendrá además un protagonista central: el jefe de Gabinete, Diego Santilli. El exdirigente del PRO recibió de Javier Milei la tarea de fortalecer el vínculo con el Congreso y los gobernadores, por lo que una eventual reforma electoral aparece como una de sus primeras pruebas políticas.
Su perfil dialoguista y su origen amarillo lo convierten en una pieza clave para intentar acercar posiciones con los bloques aliados, aunque la agenda difundida por su propio espacio deja en evidencia que la iniciativa no despierta el mismo entusiasmo dentro del PRO que en la Casa Rosada.

