En el mundo de la música, encontrar el integrante ideal suele ser un “padecimiento”. Grupos de Facebook caóticos y búsquedas infructuosas marcaron durante años la dinámica de quienes intentan armar un proyecto. Sin embargo, Alejandro Campo, un programador y guitarrista, decidió cambiar las reglas del juego con la creación de Jumper, una herramienta que ya es definida como el “Tinder de los músicos”.
En una entrevista exclusiva en “Todo no se puede” de LA CIELO FM 103.5, Campo explica que la historia de su origen estuvo rodeada de cierta mística viral. “Cada vez que leo que me quedé sin laburo y creé la app estoy como el meme del zorrito”, confiesa Alejandro entre risas, aclarando que la situación fue menos dramática, “había renunciado a la empresa donde estaba y me habían confirmado en otra, pero entraba un mes y medio después”. En ese bache temporal, volcó su experiencia como músico de años en un “experimento” que lanzó a fines de enero y que hoy ya cuenta con 4.000 usuarios activos en todo el país.
Cómo funciona Jumper
Un radar de talentos con ADN de Spotify Jumper no es solo una lista de contactos. Según su creador, “funciona como un radar o un mapa para la búsqueda de músicos o de proyectos o de bandas”. La genialidad del sistema reside en su integración técnica, “hace uso de la base de datos de Spotify para que puedas acceder a todos los millones de artistas, la aplicación hace un match con otras personas que están cerca que también escuchan a los mismos artistas”.
A diferencia de otras plataformas, aquí la afinidad no es solo geográfica. El usuario crea un perfil, otorga permisos de ubicación y define sus géneros e instrumentos. “En base a los géneros, a los instrumentos, a la ubicación y a los artistas, genera un nivel de match como en Tinder”, explica Campo. La meta es ambiciosa pero clara, “la idea era que fuese un poco el Uber o el Pedidos Ya, pero en vez de que te llegue una hamburguesa, te llega un bajista o un guitarrista”.
El “arquero” de la música y la falta de vientos
En la entrevista, surge una verdad universal del ambiente: la escasez de bateristas. Alejandro los define con una analogía deportiva contundente, “el baterista es el arquero del fútbol, es el músico más codiciado, el que menos hay”. Las razones son prácticas y temperamentales, “es el instrumento más difícil de trasladar, es caro y además porque están locos”.
El mapa musical de Jumper también revela tendencias culturales. Contrario a lo que se esperaba, la música urbana no lidera las búsquedas, “lo que más ves es música de bandas con guitarras, bandas de rock, hay mucha búsqueda de banda ricotera, de metal, funk y soul”. En cuanto a los instrumentos, el saxo parece ser el comodín, “saxo es como transversal, funciona en cualquier género. Tal vez falta más trompeta o trombón, que es un viento muy copado”.
Cerrando el círculo
Para Alejandro, Jumper no es solo un éxito de descargas, sino una herramienta que él mismo necesitaba. Mientras la app crece en ciudades como Rosario, Comodoro Rivadavia o Posadas, el programador logró rearmar su propio grupo. “Estoy rearmando el proyecto que me llevó a hacer esta aplicación porque me había quedado sin baterista y justamente la semana pasada en Jumper conseguí uno, así que fue como que el círculo cerró”.
La aplicación, que se escribe “Jamper” (por el concepto de jam session), está disponible en las tiendas virtuales para aquellos que, como Alejandro, alguna vez sufrieron por un ensayo cancelado o una banda disuelta. Porque, como bien dice el creador, en la música, al final del día, “solo hay que ponerse”.

