Para Sol Naios, una experta en marketing digital con visa de talento en Estados Unidos, la curiosidad fue el motor que la llevó a postularse para uno de los eventos deportivos más grandes del planeta. En una entrevista exclusiva para el programa “Todo no se puede” de LA CIELO FM 103.5 , explicó que “me tiré la verdad, sabía que existía posibilidades de que te toquen roles obviamente más interesantes o menos interesantes”, confiesa sobre su decisión de anotarse un año antes de que comenzara la acción. Lo que empezó como un “piletazo” terminó en un proceso de selección riguroso, “primero te tenían que elegir para poder entrevistarte después me entrevistaron en inglés y fue como una entrevista laboral”.
Cuál es su rol como voluntaria
Una vez dentro, la magnitud de la logística la dejó sin palabras. Su primer rol fue en acreditaciones, en una oficina dentro del estadio, donde “iban todos los de medios y los de prensa a buscar su credencial”. Su tarea era minuciosa: “lo que yo tenía que hacer era literalmente imprimir esa credencial engancharla y comprobar que los datos estén bien y dársela a esta gente”. Sin embargo, el momento de mayor despliegue visual fue participar en la ceremonia de las banderas. “Hubo un partido que llevé la bandera de Arabia Saudita, esa gigante que somos como 150 voluntarios por bandera”, relata sobre una tarea que requiere coordinación coreográfica, “hay toda una técnica porque de verdad somos muchos y es muy pesada esa bandera, practicamos ahí adentro y tiene toda una logística increíble”.
A pesar de la gloria visual, Sol observa el fenómeno con ojos de experta en marketing. Para ella, el sistema de voluntariado es, en sí mismo, una genialidad de posicionamiento: “es marketing esto de decir que es un voluntariado y que la gente haga cosas como venir desde Argentina solamente para voluntariar, mucha gente quería como pertenecer porque uniforme”. Destaca que el equipo entregado (una bolsa enorme con indumentaria oficial) funciona como un imán para los miles de jóvenes que, como ella, trabajan de forma “totalmente gratuita”, costeándose incluso sus propios traslados.
La experiencia le ha permitido accesos privilegiados que superaron sus expectativas. “Estoy viendo los partidos desde lugares que nunca hubiese tenido acceso a verlo como esto atrás del arco o tocar el pasto”, cuenta emocionada. Durante un encuentro entre Uruguay y Cabo Verde, su tarea fue asistir a los fotógrafos: “estuve atrás del arco, dándoles agua si tenían sed, vi todo el partido atrás del arco directamente, fue una locura”.
La hinchada estadounidense vs. la hinchada argentina
Sin embargo, hay algo que a Sol le hace ruido: la falta de “clima mundialista” en las calles de Florida. “Me sorprendió mucho de que no se siente mucho que hay un mundial acá, los estadounidenses ni bola”, lamenta. Según su relato, la vida en la ciudad sigue su curso habitual, “no es que vas a cualquier local random y tienen algo del mundial, es como que la vida sigue normal como si no estuviese pasando nada”.
El contraste es total cuando aparece el factor argentino. “El color del mundial lo están poniendo los argentinos”, afirma con seguridad. Para Sol, portar su nacionalidad en este contexto es una medalla de orgullo, “la reacción de todos es la misma cuando dices Argentina es como que se emocionan y te relacionan con Messi automáticamente, se siente como mucho orgullo”. Ahora, con la mirada puesta en el próximo partido de la Selección, Sol espera su nueva asignación con la misma intriga del primer día, sabiendo que, aunque sea sin paga y bajo un sol sofocante, está viviendo el evento desde donde pocos pueden contar la historia.

