Hay historias ferroviarias que explican, mejor que cualquier libro, cómo comenzó a construirse la identidad de La Plata, Berisso y Ensenada. Una de ellas fue reconstruida por la cuenta de Instagram “Gabriel Ocampo – Busología Argentina”, dedicada a repasar los medios de transporte, entre ellos, los ramales ferroviarios que desaparecieron del mapa.
En esta oportunidad, el foco estuvo puesto en uno de los más antiguos y menos conocidos de la región: el Ferrocarril de Buenos Aires al Puerto de la Ensenada, una línea que existía incluso antes del nacimiento de la capital bonaerense.
Un ferrocarril anterior a la fundación de La Plata
El Ferrocarril de Buenos Aires al Puerto de la Ensenada (FCBAPE) comenzaba su recorrido detrás de la Casa Rosada y llegaba hasta Punta Lara. La línea fue construida con capitales británicos e inaugurada en 1872, apenas quince años después de la llegada del primer ferrocarril al país.
El dato más llamativo es que cuando este tren comenzó a funcionar, La Plata todavía no existía. La ciudad fue fundada recién en 1882, por lo que todo ese territorio era identificado como Ensenada. En la actualidad, del trazado original apenas subsiste un pequeño sector que atraviesa Villa Elisa, como un vestigio de una infraestructura que alguna vez fue mucho más extensa.

Las tres transformaciones que cambiaron para siempre el ramal
Según el repaso histórico realizado por Ocampo, el recorrido original sufrió tres grandes modificaciones que terminaron por desarmar la línea tal como había sido concebida.
La primera ocurrió tras el incendio de la estación Central en Buenos Aires, que nunca volvió a construirse. Como solución provisoria se utilizó la estación Venezuela, aunque sus reducidas dimensiones y su ubicación sobre el viaducto hicieron necesario trasladar definitivamente la cabecera hasta Casa Amarilla en La Boca.

La segunda transformación llegó con la expansión del Ferrocarril Oeste, que unía Haedo con La Plata atravesando Varela, Bosques, Gutiérrez y City Bell. Más tarde, el Ferrocarril del Sud adquirió tanto ese ramal como el que llegaba al Puerto de la Ensenada. Con la nueva capital provincial ya conectada al puerto por el recorrido que actualmente corresponde a la línea Roca, el tramo entre Pereyra y Ensenada perdió importancia operativa.
Para mantener la continuidad de la circulación ferroviaria se construyeron nuevos empalmes entre ambas líneas. “De ahí nacen esas curvas que hoy llaman la atención en cualquier vista satelital de la zona”, explica el trabajo de reconstrucción histórica.
La tercera modificación llegó con otra clausura impulsada por el Ferrocarril del Sud, esta vez entre el empalme de Barraca Peña y Mitre, en la actual zona de Sarandí. Para mantener operativo ese sector fue necesario construir un nuevo enlace entre la avenida Mitre y el trazado original.

Un recorrido que todavía deja huellas en la región
Con el crecimiento urbano de las décadas siguientes aparecieron nuevas estaciones y varias cambiaron su denominación, lo que terminó por borrar de la memoria colectiva buena parte del recorrido original.
En el cierre de su reconstrucción histórica, Gabriel Ocampo evita cuestionar el levantamiento del ramal, aunque deja planteada una propuesta que despierta inevitable nostalgia entre muchos vecinos: “la posibilidad de un pequeño tranvía que uniera Pereyra con La Plata pasando por Ensenada”, aprovechando parte del corredor utilizado actualmente por las líneas de colectivos 1 y 44.
Más de un siglo después, el antiguo Ferrocarril de Buenos Aires al Puerto de la Ensenada continúa dejando marcas en el territorio. Aunque muchas de sus vías desaparecieron, su trazado todavía ayuda a explicar por qué La Plata y Ensenada crecieron conectadas entre sí, con una historia ferroviaria compartida que comenzó mucho antes de que la capital bonaerense existiera.

