En la ciudad de Pehuajó, al oeste de la provincia de Buenos Aires, el programa de control animal municipal está en el ojo de la tormenta por escandalosas denuncias de proteccionistas y vecinos, acompañado de un video que se volvió viral sobre la situación de perros. Los relatos advierten de una situación de extrema vulnerabilidad para estos animales que van desde hacinamiento hasta falta de comida, vecinos afirman que hay perros muertos y otros alimentándose de esos cadáveres.
Frente a esto, desde el refugio “El Campito” afirman que ya realizaron una denuncia penal por abandono y están organizando una campaña para rescatar a los perros que se encuentran dentro de la dependencia estatal. La situación se da bajo el amparo de una ordenanza municipal que busca retirar a los animales de la vía pública, brigadas municipales recorren las calles capturando ejemplares de forma indiscriminada, sin distinguir si son perros callejeros o mascotas con dueño que se encuentran circunstancialmente en la vereda.
El negocio de la captura y el miedo de los vecinos
La tensión en los barrios ha crecido debido a la circulación constante de camionetas municipales que, según los testimonios, “meten miedo” a los propietarios. El incentivo detrás de estas capturas es que cada empleado municipal recibe un pago de 5.000 pesos por cada perro capturado, lo que habría convertido la política sanitaria en una finalidad puramente económica. Vecinos relatan que incluso perros con collar y correa son levantados de las puertas de sus casas.
Condiciones inhumanas y supervivencia extrema
Una vez trasladados al refugio, los animales se enfrentan a un escenario de crueldad. Voluntarios y proteccionistas denuncian un hacinamiento extremo, presencia de ratas y falta de alimento. Las imágenes registradas en el lugar muestran perros conviviendo entre suciedad y colchones deteriorados donde, debido a la mezcla de diferentes razas y tamaños, se producen peleas fatales.
El clima agrava la situación con las bajas temperaturas de este inicio de invierno que llegan a alcanzar los cuatro grados bajo cero en el interior bonaerense, los animales se encuentran en la intemperie. Por esta situación los vecinos afirman que incluir nuevos perros a un lugar ya superpoblado es para “dejarlos morir”.
El contraste entre el presupuesto y la realidad
La controversia también alcanza la gestión de fondos públicos. El presupuesto destinado al programa municipal “Pehuajitas” ascendió a 320 millones de pesos el año pasado. Sin embargo, se denuncia que la mitad de ese monto se destinó al pago de sueldos de funcionarios, mientras que la inversión en medicamentos y mantenimiento para los perros es mínima.
La situación en Pehuajó sigue siendo crítica, con una comunidad dividida entre la necesidad de orden en las calles y el imperativo ético de brindar un trato digno a los animales, quienes hoy parecen ser víctimas de un sistema que prioriza la captura sobre la protección.

