La residencia del embajador de los Estados Unidos en Buenos Aires, el histórico Palacio Bosch, se vistió de gala para conmemorar de forma anticipada el 250° aniversario de la independencia estadounidense.
Sin embargo, la principal novedad de la jornada no estuvo en los espectáculos ni en el operativo de seguridad, sino en un hecho sin precedentes y con fuerte contenido político, como fue la presencia del presidente Javier Milei, quien asistió personalmente a la celebración organizada en la sede diplomática.

Un hecho sin antecedentes
De acuerdo con la tradición protocolar argentina, los presidentes suelen evitar asistir en persona a las recepciones organizadas por embajadas extranjeras con motivo de sus fiestas nacionales, delegando esa representación en funcionarios del área de Relaciones Exteriores o integrantes del Gabinete.

En esta oportunidad, Javier Milei decidió saltarse el histórico protocolo al romper con esa práctica y llegó al Palacio Bosch acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
El gesto fue interpretado como una nueva muestra del alineamiento político del Gobierno argentino con la administración de Donald Trump.
Fátima Florez fue la encargada del cierre artístico de la velada y “deslumbró” con una interpretación de “New York, New York“, caracterizada como Liza Minnelli.

Durante el acto, el embajador estadounidense Peter Lamelas dedicó elogios al mandatario argentino y lo definió como “un gran amigo” y “un León”. Además, convocó a los empresarios presentes a “confiar e invertir” en la Argentina.
Ni siquiera durante las “relaciones carnales”
La decisión de Milei también reavivó las comparaciones con la política exterior de los años noventa. Durante la presidencia de Carlos Menem, cuando se impulsó la doctrina de las “relaciones carnales” con Estados Unidos, el entonces jefe de Estado mantuvo un estrecho vínculo con Washington.

Sin embargo, aun en ese contexto de fuerte acercamiento diplomático, no asistía personalmente a las celebraciones del 4 de julio en la embajada, sino que delegaba la representación en integrantes de su Gobierno.
En ese sentido, la presencia física de Javier Milei marcó un hecho sin precedentes para un presidente argentino y reforzó la estrategia internacional de la administración libertaria, caracterizada por una estrecha sintonía política con la actual conducción de la Casa Blanca.

Funcionarios, dirigentes y empresarios
La recepción también sirvió como escenario para mostrar la nueva configuración del oficialismo. Entre los asistentes estuvo el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien hizo su primera aparición pública en ese rol tras asumir el cargo. También participaron el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

Al encuentro concurrieron además el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri; dirigentes del PRO, como Cristian Ritondo; empresarios, representantes del sector petrolero y miembros del Poder Judicial.
Con shows musicales y un clima festivo, la celebración permitió tomar dimensión del estrecho vínculo político que el Gobierno de Javier Milei consolida con los Estados Unidos, en un gesto que rompió con una larga tradición diplomática argentina.


