En las últimas horas, inició la transformación de la aplicación de mensajería más utilizada del mundo. WhatsApp ha dejado de ser una simple herramienta de chat para consolidarse como algo más complejo. En diálogo con “Todo no se puede” de LA CIELO FM 103.5 el referente de la ONG Argentina Cibersegura, Luis Lubeck, sostiene que “whatsApp cada vez empieza a tener más tintes y características de una red social y no solo de una herramienta de comunicación de mensajería instantánea”.
El cambio central radica en la implementación gradual de los alias o nombres de usuario, una función que permitirá a las personas identificarse con un nombre en lugar de su número de teléfono. Lubeck destaca que esta medida “viene a brindar de alguna manera una capa de privacidad respecto del número telefónico”, ya que en el futuro, si alguien solicita el contacto, “no tengo que estar dándole mi número telefónico sino que le puedo dar ese alias o ese nombre que elegí”.
Esta transición responde a una preocupación creciente sobre el número de teléfono como un dato sensible. Para el experto, “el número telefónico a veces nos genera esta barrera de entregárselo a cualquiera”, especialmente porque suele ser el eje de la seguridad digital: “lo usamos como capa de seguridad para otras cosas, tenemos el número telefónico asociado como todo el factor de autenticación porque nos va a llegar un SMS del banco”.
El vínculo con Meta y el riesgo de las estafas
La implementación, que según información oficial podría demorar meses, está estrechamente ligada al ecosistema de Meta. Lubeck advierte que al intentar reservar un nombre, el sistema puede indicar que está ocupado si ya se usa en Instagram, pero aclara que “no hay una obligación de vincular ambas cuentas”, la decisión de mantener perfiles separados o unificados queda totalmente “a criterio del usuario”.
Sin embargo, la llegada de nuevas funciones suele ser el caldo de cultivo ideal para ciberestafas. Ante la aparición de notificaciones o mensajes sospechosos, la recomendación de Cibersegura es tajante: “Lo principal es no actuar por impulso y claramente ir a la fuente”. Lubeck enfatiza que el resguardo más efectivo es que la comunicación ocurra dentro de la misma plataforma, “el principal resguardo que tengo es que esté dentro de la aplicación oficial, si llega por otro lado y a mí me parece real lo ignoro, voy a la aplicación, abro la aplicación y ahí tiene que estar ese mensaje”.
La nueva frontera: Inteligencia Artificial y “secuestros” virtuales
La evolución delictiva no se detiene en los enlaces maliciosos. Lubeck señala que “lo novedoso es incorporar la inteligencia artificial en los mensajes”, permitiendo estafas con una sofisticación nunca antes vista. En ámbitos corporativos y personales, ya se detectan casos de “llamados telefónicos con la voz completamente suplantada”, e incluso videoconferencias donde se imita no solo el audio sino también la imagen de compañeros de trabajo.
Frente a este escenario de “Deepfakes” y engaños de alta tecnología, la solución que propone el experto vuelve a lo humano y artesanal. Para los grupos familiares, recomienda establecer protocolos de seguridad internos, “una cosa que se puede trabajar en grupos familiares es el concepto de una palabra clave, si yo te voy a llamar y soy yo te voy a decir la palabra ‘heladera’”. Este método, similar a las claves de las centrales de alarmas, busca evitar que la desesperación nuble el juicio, ya que, como concluye Lubeck, en muchos casos “la estafa existe hace mucho, hoy el uso de inteligencia artificial y herramientas que muchas veces están a la mano de todos” simplemente ha facilitado el engaño.

