El pago del medio aguinaldo dejó al descubierto la delicada situación financiera que atraviesan numerosos municipios bonaerenses y encendió una nueva alarma: cómo afrontar el próximo pago de salarios.
La caída de la coparticipación, la menor recaudación propia y el impacto del ajuste nacional sobre las cuentas provinciales conforman un escenario que obliga a varios intendentes a hacer malabares para reunir los fondos o los obliga a tener que buscar asistencia extraordinaria para afrontar los compromisos salariales.
Aunque muchos distritos lograron cumplir con el Sueldo Anual Complementario, en muchos casos lo hizo recurriendo a reservas, postergando otros compromisos o gestionando respaldo financiero. Ese esfuerzo permitió superar el vencimiento de junio, pero dejó a varias administraciones con escaso margen para afrontar las obligaciones que se avecinan.
En las comunas coinciden en que el deterioro de las cuentas responde a una combinación de factores. La desaceleración de la actividad económica redujo los recursos que llegan por coparticipación y afectó la recaudación propia. A eso se suma el impacto que tienen sobre la Provincia los recortes y las deudas que mantiene el Gobierno nacional, una situación que también repercute en la asistencia y las transferencias hacia los municipios.
Otro elemento que complica el panorama es la caída en la cobrabilidad de las tasas municipales. La pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento de los hogares y las dificultades económicas de las familias llevaron a muchos contribuyentes a priorizar otros gastos, lo que redujo una de las principales fuentes de ingresos de las administraciones locales.
El desafío financiero que representa el aguinaldo
El pago del medio aguinaldo representa todos los años uno de los momentos de mayor tensión para las finanzas municipales. En un período muy corto, las comunas deben afrontar una masa salarial extraordinaria que incluye los haberes de dos meses y el 50% del Sueldo Anual Complementario, lo que obliga a reunir recursos muy superiores a los de una liquidación habitual.
En un contexto de caída de ingresos, ese esfuerzo terminó por exponer las dificultades de varios municipios. Si bien muchos lograron cumplir con el aguinaldo, lo hicieron consumiendo reservas o recurriendo a mecanismos de financiamiento que ahora limitan su capacidad para afrontar los próximos compromisos.
Azul, el caso que hizo visible el problema
La situación quedó expuesta con claridad en Azul. El Sindicato de Trabajadores Municipales solicitó una audiencia urgente con el intendente Nelson Sombra luego de que venciera el plazo legal para el pago del Sueldo Anual Complementario sin que existiera una comunicación oficial sobre la fecha de cobro.
En la nota presentada al Ejecutivo, el gremio señaló que conoce la compleja realidad económico-financiera del municipio, pero reclamó una respuesta concreta para llevar tranquilidad a los trabajadores ante la incertidumbre generada por distintas versiones sobre la modalidad y el cronograma de pago.
Desde el distrito de la séptima sección indicaron a Infocielo que el municipio continúa trabajando para reunir los fondos necesarios y reconocieron que solicitaron asistencia financiera al Gobierno bonaerense. Según trascendió, una de las alternativas evaluadas es cancelar el aguinaldo en dos tramos.

Azul no es el único distrito en dificultades. En General Alvarado, por ejemplo, el municipio recurrió a un adelanto transitorio de caja que le permitió ordenar pagos a proveedores y liberar recursos para cumplir con el aguinaldo dentro de los plazos previstos.
La preocupación ya está puesta en los próximos salarios
Fuentes sindicales advirtieron que el verdadero desafío podría aparecer en las próximas semanas. Si bien la mayoría de los municipios logró atravesar el pago del aguinaldo, muchos quedaron con un margen financiero muy reducido para afrontar la próxima liquidación salarial.
La preocupación es que el esfuerzo económico del periodo complique la capacidad de varias comunas para reunir esos fondos sin recurrir nuevamente a asistencia extraordinaria.
Con ese panorama, intendentes de distintos signos políticos siguen de cerca la evolución de la coparticipación y de la recaudación propia, mientras mantienen abiertas las conversaciones con el Gobierno bonaerense para acceder a mecanismos de financiamiento que les permitan sostener el pago de salarios y el funcionamiento cotidiano de los municipios.

