La Plata empezó a despedirse de una costumbre de 15 años. Este viernes se abrieron las primeras ofertas del nuevo esquema de licitación pública para contratar servicios urbanos, un cambio que nació a partir de un fallo del Tribunal de Cuentas de la Provincia y también de la adaptación a la Ley Orgánica de Municipalidades.
La apertura del viernes, anunciada por la Dirección de Cooperativas, incluyó las licitaciones vinculadas a Salud, Educación, Desarrollo Social y Cultura, además del Teatro Coliseo Podestá y el servicio de remoción de vehículos abandonados o siniestrados en la vía pública. En total se presentaron 15 ofertas.
El lunes 6 de julio continuará la rueda, esta vez con los servicios que más impacto tienen en el día a día de los vecinos: corte de césped y poda, el programa Ciudad Limpia, el mantenimiento urbano de las delegaciones y la asistencia para la recolección de residuos.

Un fallo que corta con 15 años de historia
Lo que empuja todo este proceso es el Fallo N° 101/2026 del Tribunal de Cuentas bonaerense, dictado sobre el ejercicio 2024 de la Comuna platense. El organismo de control le marcó a la Municipalidad que debía dejar de contratar en forma directa a las cooperativas de trabajo, una modalidad que venía usando desde 2011 sin pasar por licitación.
La Ley Orgánica de las Municipalidades, el Decreto-Ley 6.769/58, es tajante en ese punto, porque indica que la contratación de obras y servicios públicos tiene que hacerse por licitación pública, para garantizar transparencia, igualdad entre los oferentes y un control real de los recursos del Estado municipal.
Durante más de una década esa regla convivió con la excepción de las cooperativas. El Tribunal de Cuentas decidió que la excepción se terminó, y ahora tanto cooperativas como empresas van a competir bajo las mismas reglas.

La UNLP diseñó el mapa, la UTN controla el trabajo
El rediseño del esquema quedó, ademas de en manos del Municipio, en la Universidad Nacional de La Plata, que participó del armado de la nueva organización territorial del servicio, y que dividió el partido en 32 zonas (incluido el casco urbano) para definir dónde y cómo se van a ejecutar tareas como el barrido, el corte de pasto y la limpieza de zanjas.

El control de que todo eso efectivamente se cumpla quedó en manos de la Universidad Tecnológica Nacional, que firmó un convenio específico con la Comuna para hacer el seguimiento técnico de los trabajos. La combinación de licitación pública, zonificación universitaria y auditoría de la UTN es la respuesta platense a un fallo que, en los hechos, obligó a rearmar desde cero la forma en que la ciudad contrata sus servicios más cotidianos.


