Históricamente, el mapa turístico de la provincia de Buenos Aires parecía reducirse a las olas de la costa atlántica o a los relieves de Tandil y Ventana. Sin embargo, una transformación silenciosa ha logrado que incluso los distritos tradicionalmente industriales o los pueblos más remotos del oeste hoy levanten la bandera del turismo. En dialogo con Infocielo Play, Soledad Martinez, subsecretaria de Turismo de la provincia de Buenos Aires explica que “cuando nosotros llegamos en el 2019, había municipios de raigambre, sobre todo en el AMBA, profundamente vinculados más a la industria”, sobre el punto de partida de esta gestión.
El desafío no era sencillo: ¿qué ofrecer en un distrito del “conurbano profundo” o en un pueblo agrícola sin grandes hitos geográficos? La respuesta fue la diversificación. En aquellos lugares que “no fueron bendecidos con tener un mar o un río”, se han desarrollado circuitos de “visita a fábricas o turismo educativo vinculado a la industria”, permitiendo que la producción local se convierta en un atractivo por sí misma.
Identidad local sin “copar la fiesta”
Uno de los pilares de este crecimiento ha sido el apoyo económico directo. La provincia implementó un programa de asistencia financiera para “fiestas populares y eventos” a través de aportes no reembolsables. Pero la estrategia tiene una regla de oro como respetar la idiosincrasia del lugar. “No es que le caemos nosotros con nuestra bandera y le copamos la fiesta, sino que acompañamos la identidad local del evento”, asegura Martinez.
Esta articulación ha permitido potenciar celebraciones que hoy son un éxito masivo, como la Fiesta de la Estaca en Pergamino, donde “se come un asado riquísimo”, o eventos culturales como el Varela Matsuri en Florencio Varela. Para los municipios, la clave ha sido “encontrar la manera de diversificar su producción”, logrando que el turismo conviva con matrices agrícolas o industriales fuertes, como sucede en Mar Chiquita o General Alvarado.
El mapa completo: de la FIT al chatbot
La integración es total, incluso superando barreras partidarias. En la Feria Internacional de Turismo (FIT), la más grande de Latinoamérica, la convocatoria es para todos los distritos “sin importar el color político”, aunque admiten que a veces queda algún “intendente que tiene instrucciones precisas de no querer formar parte”. Pese a estos roces aislados, el trabajo de promoción abarca desde los puntos más conocidos hasta el extremo oeste, como Salliqueló o Tres Lomas, que por su lejanía suelen tener menos acceso.
Hoy, la provincia de Buenos Aires puede decir con orgullo que sus 135 municipios tienen una oferta turística formal. “Todos los distritos tienen al menos algo para hacer: un museo para recorrer, una historia que contar, tenemos mucha raigambre histórica de la gesta de lo que es hoy nuestro país”, señala la funcionaria bonaerense.
Para facilitar esta experiencia a los viajeros, la tecnología también juega su parte. La provincia ha lanzado un chatbot al que se le puede consultar directamente qué actividades realizar en cada rincón del territorio. Ya no hay excusas, el secreto de los municipios que no tenían turismo ha quedado al descubierto, transformando la identidad productiva en una invitación para conocer el corazón de la provincia.

