A poco menos de una semana de la normalización del servicio, la venta de GNC volverá a estar restringida en La Plata y la región aledaña a la capital de la provincia de Buenos Aires. La nueva limitación empezó a regir este martes y alcanza a buena parte de las estaciones de servicio de la ciudad, además de Berisso y Ensenada.
De acuerdo a lo que trascendió de fuentes del sector estacionero, el esquema combina dos modalidades: algunas bocas de expendio pueden vender GNC hasta agotar el stock disponible, mientras que otras operaran con un cupo diario de suministro. Por el momento no se precisó cuánto tiempo se extenderá la medida, aunque desde el sector recomiendan consultar la disponibilidad antes de salir a cargar.
La situación reedita el escenario que se vivió entre mediados de junio y mediados de julio, cuando la baja disponibilidad de gas obligó a cortar el suministro de GNC en numerosas estaciones para priorizar el abastecimiento residencial y el de las industrias con contratos firmes.
Aquella crisis se extendió durante más de un mes y solo se había levantado la semana pasada, cuando la distribuidora liberó los consumos interrumpibles ante la baja en la demanda de los hogares, por una temperatura ambiente más elevada que exigía ese menor uso domiciliario.

Contratos interrumpibles, el nudo del problema
El fondo del conflicto vuelve a ser el mismo: buena parte de las estaciones de la región opera con contratos de suministro interrumpible, un esquema más económico que permite a la distribuidora cortar el gas cuando sube el consumo en las casas. Eso ocurre habitualmente en los picos de frío, cuando se prioriza a hogares, hospitales y escuelas por sobre el expendio vehicular.
Solo las estaciones con contratos firmes (de costo más alto) logran sostener la venta sin interrupciones durante esos períodos. Es lo que explica por qué, apenas unos días después de haberse anunciado la normalización, un nuevo repunte en la demanda residencial vuelve a poner en cupo al GNC platense.

Un mapa de estaciones que vuelve a acotarse
Entre las estaciones con mayor margen figuran las de 137 y 38, 72 y 19, y 44 y 143 en La Plata, además de la de Camino Centenario y 423 en Villa Elisa, la de 122 entre 46 y 47 en Ensenada, y la YPF de Río de Janeiro y Baradero en Berisso: en estos casos, la venta se corta recién cuando se agota la carga del día, por lo que la disponibilidad horaria debería ser algo mayor.
El segundo grupo, en cambio, opera bajo un régimen más ajustado, con un volumen fijo asignado que una vez consumido obliga a suspender el despacho hasta el día siguiente: ahí entran estaciones como la Puma de avenida 32 y 6, las Shell de avenida 131 y 60, avenida 31 y 67, Plaza España y 17 y 532, las Puma de 120 y 526, 19 y 520 y diagonal 74 entre 57 y 58, además de bocas de expendio en 13 y 520, 117 y 80, la Sol de 60 y 150, y las de 120 Nº 629, 122 y 83 y la Puma de 162 y 18 en Berisso.
Para los automovilistas, la diferencia práctica significa que en el primer grupo conviene cargar temprano para no quedar afuera del stock, mientras que en el segundo la recomendación es directamente consultar antes de salir, ya que el cupo puede agotarse en cualquier momento del día.
La novedad golpea de lleno a los automovilistas que circulan a diario con este combustible, que había recuperado cierta normalidad en la semana previa tras más de treinta días de filas y cortes de suministro. Para el sector, el nuevo esquema representa una vuelta atrás justo cuando el servicio empezaba a estabilizarse.

