La Plata fue una vez más, este martes, el escenario de un nuevo episodio de violencia entre el transporte tradicional y las plataformas digitales. La circunstancia narrada a Infocielo por un conductor, terminó en una denuncia penal por robo y agresiones físicas en las inmediaciones de la Estación de Trenes, en 1 y 44, cuando un grupo de taxistas, según sus dichos, lo emboscó al dejar a un pasajero en la zona.
El relato del denunciante describe una secuencia rápida y violenta: al detenerse, un taxista se acercó para increparlo y advertirle que no podía circular por esa zona. De inmediato convocó al resto de sus compañeros, que se encontraban en la parada, y entre todos rodearon la unidad (un Fiat Fastback) para impedir que el trabajador pudiera arrancar y ponerse a resguardo.
Emboscada y robo violento
La agresión verbal habría escalado rápido a la física. Según consta en la denuncia y en testimonios de allegados a la víctima, los taxistas sacaron por la fuerza al conductor del habitáculo y comenzaron a golpearlo. En medio de la golpiza, le sustrajeron el teléfono celular.
El punto más grave llegó después: de acuerdo a la denuncia un taxista de entre 50 y 60 años se subió al Fiat Fastback y huyó con el vehículo, dejando al propietario a pie en medio de la terminal ferroviaria.
El auto estuvo desaparecido durante varias horas y motivó una intensa búsqueda de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, hasta que apareció abandonado en 122 y 58, frente a una fábrica de cerámicos, con todos los vidrios estallados. El vehículo quedó bajo custodia policial para las pericias correspondientes.

“Caza de brujas” municipal
El hecho se da en medio de una escalada que se viene gestando hace semanas. La Municipalidad de La Plata intensificó los operativos de control y secuestró vehículos vinculados a empresas como “De Rentas” y “Autonomy”, que alquilan autos para trabajar en plataformas como Uber, Cabify y DiDi.
Mientras la Asociación Civil Taxistas Unidos celebra las medidas y sostiene que las aplicaciones operan al margen de la ley, sin seguros habilitantes ni licencias profesionales, los conductores organizados denuncian una persecución sistemática.
Desde la Agrupación de Choferes de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (ACAURA), su presidente Pablo León calificó los procedimientos como una “caza de brujas”. Los trabajadores sostienen que miles de familias platenses dependen de ese ingreso para subsistir frente a la crisis económica y reclaman que el Estado municipal avance en una regulación definitiva que les dé marco legal y seguridad para trabajar.
Advertencias de una tragedia
La gravedad de lo ocurrido en la Estación de Trenes ya había sido anticipada por los representantes de los choferes de aplicaciones. Según trascendió, se le había advertido formalmente al municipio, y en particular al Director de Control Urbano Víctor Hortel, sobre el accionar violento de ciertos sectores del rubro de taxis durante los operativos de control.
Los conductores venían denunciando ataques con piedras tanto en la terminal de ómnibus como en la estación de trenes.
“Ya le advertimos al municipio que iba a pasar una desgracia”, señalaron fuentes cercanas a la víctima, que remarcan que la falta de intervención estatal dejó a los trabajadores en una “zona liberada” donde la violencia escala sin control.
Para los grupos de conductores, el clima “hierve” y cada vez es más difícil contener el malestar de quienes ven amenazada su integridad física y su herramienta de trabajo.
El debate en el Concejo
Mientras la Justicia investiga el robo del Fiat Fastback a través de las cámaras de seguridad municipales ubicadas en 1 y 44, el conflicto se traslada al plano legislativo. En el Concejo Deliberante de La Plata, el bloque de La Libertad Avanza, a través de la concejal Soledad Pedernera, presentó un proyecto para establecer una tregua de 180 días.

La iniciativa propone suspender por seis meses las multas y los secuestros de vehículos vinculados a aplicaciones, siempre que la única infracción sea la falta de habilitación municipal.
El objetivo es frenar la violencia en las calles y dar tiempo a una discusión de fondo para sancionar una ordenanza que regule el servicio. Mientras el debate político se dilata, en las calles de La Plata sigue la emboscada, el robo y el miedo de los conductores que solo buscan hacer su tarea diaria.

