El crimen del comerciante chino Chen Jian, de 35 años, dio un giro clave con la detención de un gendarme retirado acusado de haber ejecutado el ataque en Carapachay, partido de Vicente López. La investigación permitió reconstruir paso a paso los movimientos del sospechoso gracias a las cámaras de seguridad y a un error que terminó siendo determinante: utilizó su propia billetera virtual para pagar una compra en el supermercado de la víctima horas antes del asesinato.
El detenido fue identificado como Luis Ayala, de 58 años, un exintegrante del escuadrón de élite Alacrán de Gendarmería Nacional. Fue capturado el lunes por la noche durante un allanamiento realizado en su vivienda de Merlo, donde la Policía secuestró dos pistolas calibre 9 milímetros, un arma calibre .22, municiones y el teléfono celular que habría utilizado para concretar el pago electrónico.
De acuerdo con la reconstrucción del caso, el homicidio ocurrió el viernes a las 20.36, cuando Chen Jian salía de su supermercado, ubicado sobre la calle Cajaraville al 3500, y se disponía a subir a su camioneta. En ese momento recibió varios disparos efectuados desde un Peugeot 208 que pasaba por el lugar. Gravemente herido, logró descender del vehículo, pero cayó agonizante sobre la vereda y murió pocos minutos después.
Las cámaras de seguridad fueron fundamentales para esclarecer el hecho. Las imágenes mostraron que alrededor de una hora y media antes del ataque Ayala ingresó al supermercado junto a una mujer, señalada como su presunta cómplice y pareja. Según los investigadores, ambos simularon ser clientes con el objetivo de observar el movimiento del comercio e identificar a la víctima antes de concretar el asesinato.
Uno de los elementos que aceleró la investigación fue que la compra realizada en el local fue abonada mediante una billetera virtual registrada a nombre del propio sospechoso. Ese dato permitió identificarlo rápidamente y seguir su recorrido a través de distintas cámaras municipales y particulares hasta llegar a su domicilio.
Los investigadores sospechan que Ayala actuó como un sicario contratado y que habría cobrado unos 5.000 dólares para ejecutar el crimen, en un hecho que estaría vinculado a disputas internas de la denominada mafia china. Esa hipótesis forma parte de la investigación judicial y busca determinar quiénes ordenaron el homicidio y si hubo más personas involucradas en la planificación del ataque.
Con la detención del exgendarme, la causa ingresó en una nueva etapa. Ahora la Justicia intenta establecer el rol de la mujer que lo acompañó al supermercado y avanzar sobre la posible organización detrás del asesinato del comerciante.

