La tensión entre agrupaciones sociales, de derechos humanos y el gobierno local sumó un nuevo capítulo en las últimas horas tras una serie de denuncias públicas por el borramiento de murales en distintos puntos estratégicos de la capital bonaerense. Desde la Coordinadora Flopy Reinaldi emitieron un comunicado para repudiar enérgicamente lo que consideraron un ataque sistemático contra la memoria colectiva y las expresiones de lucha de la comunidad en el espacio público.
Según manifestaron desde el colectivo, las acciones comenzaron con la eliminación de intervenciones comunitarias situadas en la concurrida esquina de las calles 4 y 44. En dicho paredón se encontraban retratadas las figuras de la referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, el militante desaparecido Jorge Julio López, el joven víctima de violencia institucional Lito Costilla y Tehuel de la Torre, el joven trans desaparecido en marzo de 2021.

La eliminación del mural de “La Moma” y el reclamo en la Zona Roja
A las tareas de blanqueo iniciadas en la zona de la estación de trenes, se le sumó posteriormente la cobertura del mural dedicado a “La Moma”, histórica referente travesti de la ciudad, ubicado en la intersección de las avenidas 1 y 66. Esta última acción generó una profunda indignación entre las organizaciones de las disidencias sexuales, quienes señalaron que la figura de “La Moma” representa un hito fundamental en la historia de resistencia y visibilización de los colectivos vulnerados en la región.
Desde la Coordinadora sostuvieron que estas intervenciones en la vía pública no son hechos aislados, sino que forman parte de un “continuo” de decisiones de gestión por parte del municipio encabezado por el intendente Julio Alak. En ese sentido, denunciaron que el Ejecutivo municipal lleva adelante políticas que persiguen, criminalizan y pretenden invisibilizar a las trabajadoras sexuales que se desempeñan en la Zona Roja, afectando de manera directa la supervivencia y la memoria de la comunidad de la disidencia sexual.

Denuncia de violencia cisheteropatriarcal y exigencia de justicia
En su pronunciamiento, la organización remarcó que la diversidad platense ha resistido históricamente a contextos de marginación, hambre y exclusión promovidos tanto a nivel nacional como local. Bajo esa lectura, enfatizaron que el intento de borrar la memoria gráfica en las calles constituye una clara manifestación de violencia cisheteropatriarcal, la cual busca imponer la norma heterosexual como único parámetro válido dentro de la sociedad.
Asimismo, explicaron que dicha estructura normativa es la condición que posibilita el ejercicio de violencias sistemáticas cotidianas sobre los cuerpos disidentes. Para el colectivo, la naturalización de estas exclusiones institucionales y simbólicas termina abriendo la puerta a crímenes de odio, transtravesticidios y transhomicidios, problemáticas que continúan afectando gravemente a la comunidad trans y no binaria en todo el país.

Los murales como herramientas de denuncia y memoria colectiva
Las organizaciones defensoras de los derechos humanos y las minorías sexuales insistieron en que los murales urbanos no representan meros elementos decorativos, sino que funcionan como verdaderas expresiones artísticas de memoria, resistencia y denuncia frente a las injusticias sociales. Por este motivo, consideraron que la decisión de taparlos equivale a una forma explícita de violencia institucional que atenta contra el derecho a la expresión y a la reparación histórica en el ámbito público.

Finalmente, la Coordinadora Flopy Reinaldi reafirmó su compromiso de continuar ocupando las calles para defender las conquistas sociales y mantener viva la imagen de sus referentes. Bajo la premisa de que “justicia es que no pase nunca más”, exigieron al Municipio el cese de este tipo de intervenciones sobre el patrimonio cultural comunitario y reclamaron garantías para la preservación de las identidades disidentes y los sitios de memoria en la ciudad de La Plata.


