En una extensa entrevista al aire en el programa “Palabras más, palabras menos por LA CIELO FM 103.5”, los periodistas Albino y Diego dialogaron con Josué Coello, periodista español de la Cadena SER, para analizar la dimensión del choque de trenes de alta velocidad que conmociona a España. Al momento de iniciar el contacto radial, Coello confirmó una actualización inmediata sobre el número de víctimas fatales proporcionada por las autoridades locales. En palabras del periodista, el saldo de fallecidos se había modificado oficialmente, “hace unos minutos, tanto el presidente de Lima como el presidente de Castilla-La Mancha, la región donde ocurre el accidente, han actualizado el número de fallecidos, uno más de 68 que tú decías ha pasado a 69”.
Sin embargo, el cronista advirtió que la cifra dista de ser definitiva debido a la complejidad de las tareas de rescate que se despliegan en el lugar del siniestro. Coello remarcó la preocupación de los mandatarios regionales, “ambos dirigentes asumían que el número de fallecidos podía aumentar una vez todas las tareas de escombro y cuando las grúas terminen su trabajo”. En cuanto al proceso de identificación de los cuerpos y la nómina de ciudadanos extranjeros —entre los que se consultó por las víctimas de nacionalidad argentina, como la confirmada Ana Martina Contegran y el caso de Agustín Randazo—, el periodista explicó que las autoridades están actuando con suma cautela.
Coello puntualizó que los peritos “están siendo muy escrupulosos a la hora de analizar quiénes han podido fallecer”, mientras las familias atraviesan momentos de absoluta desesperación, “hay mucha gente que todavía no ha aparecido y los familiares imagínate la situación en la que están, la angustia que están pasando, hasta que no terminen todas las tareas que justo en este momento están haciendo las grúas es complicado saber el número total de fallecidos y la identidad de muchos de ellos”.
Las tres escalas del desastre: fallos técnicos, de seguridad y la falla humana
Al ser consultado sobre la hipótesis inicial del Ministerio de Transportes de España, que colocaba el foco principal en una equivocación individual, Coello fue contundente al rechazar que la tragedia pueda reducirse a un único responsable. “Todavía no hay nada aclarado sobre las causas concretas, pero no se puede únicamente circunscribir una tragedia de este calibre a un fallo humano; es una concatenación de hechos”, aseveró el periodista durante la transmisión. Para explicar la mecánica del choque entre el convoy que avanzaba a gran velocidad y la formación que permanecía detenida en la vía, el analista detalló la existencia de tres niveles sucesivos de protección que terminaron colapsando en cadena.
Según la reconstrucción planteada por el periodista español, el desastre comenzó con un desperfecto originario en la infraestructura de las vías, lo que derivó en la detención de las formaciones. A partir de allí, debió actuar un mecanismo intermedio diseñado para evitar la colisión manual, pero tampoco funcionó adecuadamente. Coello desglosó el procedimiento explicando que “hay como tres escalas en las que primero es un fallo del propio sistema de las vías, luego es un sistema del control en cuanto al fallo técnico, un control de seguridad intermedio, y en último lugar un fallo humano”. En esta misma línea, el cronista insistió en que las fallas técnicas preceden y condicionan la toma de decisiones del personal de vía, “a pesar de que se ponía el foco en esa sucesión de fallos humanos, obviamente siempre que hay un fallo humano detrás hay un fallo del sistema y unos fallos técnicos”.
La revelación del audio entre Atocha y el maquinista
Uno de los puntos de mayor densidad dramática en el informe fue la revelación de la conversación grabada entre el maquinista del tren que provocó la colisión —quien falleció en el acto— y el responsable de seguridad de la central de control de ADIF ubicada en la estación de Atocha. Coello explicó de qué manera la falla en la transmisión de datos desorientó a la persona a cargo de la autorización del tráfico ferroviario. Sobre este intercambio crucial, el periodista de la Cadena SER detalló, “en esa conversación lo que se pone de manifiesto es que el sistema tecnológico, el sistema técnico falla, y esa persona no es consciente de que en ese momento el tren tiene que ir a una velocidad mucho menor”.
La falta de advertencia impidió que el tren redujera la marcha a la velocidad de control preventivo, habitualmente fijada en 40 kilómetros por hora cuando ocurren problemas técnicos. Esta velocidad precautoria permite disponer de la distancia y el margen necesarios para frenar a tiempo en caso de encontrar un obstáculo en el trayecto. Al recibir la autorización para reanudar la marcha a velocidad normal, la formación avanzó 69 kilómetros antes de embestir al tren detenido. Coello enfatizó la gravedad de este error operativo señalando que el convoy marchaba a “una velocidad con la que es imposible frenar en ese tiempo”.
La responsabilidad estatal sobre la infraestructura y la rutina de los pasajeros
Durante el tramo final del diálogo, la entrevista profundizó en el modelo de gestión ferroviario vigente en España, donde desde el año 2021 conviven empresas públicas y privadas sobre los mismos rieles. Coello aclaró que mientras compañías privadas como Ouigo y la estatal RENFE prestan los servicios comerciales, la totalidad de la red de vías, su mantenimiento y los protocolos de seguridad dependen exclusivamente del Estado español a través de ADIF y del Ministerio de Transportes. “Tanto el mantenimiento como el cuidado como el control de ese tipo de vías, así como los ámbitos técnicos y los ámbitos de seguridad, dependen del Estado”, remarcó el periodista.
Por último, el profesional descartó que el siniestro obedeciera a una sobrecarga del servicio por hora pico o saturación de la traza. Explicó que la línea afectada —que une Madrid con Sevilla pasando por Córdoba, Ciudad Real y Puertollano— es la más antigua de la alta velocidad española, inaugurada en 1992, y cuenta con un volumen habitual de unos 250 trenes diarios que operan bajo altísimos estándares de seguridad. Coello, originario de Ciudad Real, destacó la cotidianeidad de este transporte para miles de trabajadores que unen distancias de 55 minutos para viajar a la capital. El periodista concluyó reafirmando que la tragedia se debió a un desafortunado encadenamiento de acontecimientos, “no fue por una cuestión de que la vía estuviese saturada por hora punta. sino que ocurrió por una sucesión de hechos que tuvieron la desgracia de coincidir en el tiempo”


