El sistema Lince, basado en inteligencia artificial, aportó información clave para avanzar en una investigación por el accionar de una presunta banda de motochorros en Rosario, acusada de cometer robos de celulares y participar en su posterior comercialización.
A partir del análisis de imágenes de videovigilancia, los investigadores lograron reconstruir desplazamientos de motociclistas, identificar posibles conexiones entre distintos hechos delictivos y vincular domicilios con investigaciones anteriores. Como resultado, se realizaron 11 allanamientos en la zona oeste de la ciudad, que terminaron con nueve personas aprehendidas.
Los procedimientos fueron llevados adelante por la División Judicial de la Unidad Regional II y la Policía de Investigaciones (PDI), dependientes del Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe, con el apoyo de grupos tácticos.
Cómo operaba la presunta banda de motochorros
Según la hipótesis de los investigadores, la organización habría estado integrada por personas con distintas funciones: desde quienes cometían los arrebatos en motocicleta hasta quienes recibían, acondicionaban y comercializaban los teléfonos robados.
Una de las maniobras investigadas consistía en recuperar las motos utilizadas para cometer los delitos. Cuando los vehículos eran abandonados durante una fuga o secuestrados por la Policía, algunos integrantes del grupo habrían realizado denuncias falsas por robo para simular que también eran víctimas y solicitar su restitución ante la Justicia.
De esa manera, buscaban recuperar las motocicletas y volver a utilizarlas para cometer nuevos hechos delictivos.
Además, los investigadores detectaron un posible circuito de comercialización de celulares robados, que habría incluido actividades comerciales para acondicionar y revender los dispositivos, así como el uso de billeteras virtuales para canalizar el dinero obtenido.
Qué descubrió el sistema Lince en las cámaras de seguridad
Uno de los aportes centrales del sistema Lince surgió del análisis de un robo de celular ocurrido en agosto, en inmediaciones de un hotel ubicado en calle San Lorenzo al 1400.
Las imágenes permitieron reconstruir los movimientos de dos motociclistas antes y después del arrebato, advertir cambios de vestimenta e identificar posibles desplazamientos coordinados hacia un inmueble de Amenábar al 3500.
El análisis también permitió reconocer un Citroën C4 Cactus y un vehículo similar a un Renault 9 durante los recorridos estudiados.
Otro dato relevante fue que el domicilio de Amenábar ya había aparecido en una investigación anterior por otro robo de celular, ocurrido en abril. La información obtenida mediante las cámaras se complementó con tareas de campo y registros policiales para establecer posibles vínculos entre los distintos hechos.
Nueve aprehendidos y 26 celulares secuestrados
Entre los procedimientos con resultados positivos se destacaron los realizados en domicilios de Liniers al 3400, Camilo Aldao al 3900 y Matienzo al 2500, en la zona oeste de Rosario.
Como resultado de los allanamientos, fueron aprehendidas nueve personas, de entre 23 y 43 años, identificadas en las actuaciones como Kevin Javier G. (30), Ailén Rocío A. (28), Brian Miguel S. (33), Maira Belén B. (35), Lautaro Adrián J. (23), Lucas Uriel E. (24), Débora Jezabel A. (26), Jesús Cristian M. (43) y María Susana P. (41).
Durante los operativos, la Policía secuestró 26 teléfonos celulares, nueve cascos, dos cajas con documentación, dos equipos de comunicación tipo handy y un dispositivo DVR.
También se incautaron dos motocicletas Honda Wave, un vehículo Jeep, 490 euros y 1.290 dólares estadounidenses.
La causa continúa bajo la intervención del fiscal Carlos Covani, de la Unidad Fiscal Especial de Autores No Identificados del Ministerio Público de la Acusación (MPA), mientras avanzan las actuaciones para determinar las responsabilidades de las personas involucradas.


