Un episodio de extrema violencia sacudió a los vecinos del municipio de Ensenada durante las primeras horas de la madrugada, cuando tres delincuentes fuertemente armados irrumpieron en una vivienda particular en la que una mujer descansaba junto a su hijo de tan solo 8 años. Los asaltantes sometieron a la víctima a repetidas golpizas, agresión verbal y constantes amenazas de muerte antes de darse a la fuga con diversos objetos de valor y recuerdos familiares de alto costo afectivo.
El violento suceso se registró cerca de las 3:00 de la mañana en un inmueble emplazado sobre la calle 124, entre 531 y 532, donde además del sector residencial funciona un kiosco atendido por la propia familia. Los delincuentes ingresaron de manera intempestiva mientras los moradores dormían y comenzaron a exigir con dureza la entrega inmediata de sumas en dólares y dinero en efectivo.

Violencia física y la amenaza directa de secuestrar al menor
Durante el desarrollo de la entradera, la violencia fue escalando drásticamente. Los malvivientes redujeron a la propietaria mediante golpes de puño, la sujetaron del cabello y la arrojaron al suelo mientras exigían más valores. El instante de mayor desesperación ocurrió cuando uno de los sospechosos, quien llevaba colgada una mochila con la insignia del club Estudiantes de La Plata, aseguró que acababa de recuperar la libertad tras cumplir condena en un penal e intimidó a la mujer con asesinarla y secuestrar a su pequeño hijo de 8 años.
Tras reducir y controlar a la madre y al niño, los intrusos procedieron a registrar de punta a punta las distintas dependencias de la propiedad, incluyendo las instalaciones del comercio. En su huida, se apoderaron de una consola de videojuegos PlayStation 5, dos teléfonos celulares de última generación, una tablet y diversos artículos de joyería entre los que figuraban un prendedor de oro heredado de la abuela de la víctima y un medallón de plata que pertenecía a su difunto padre.
Inhibidores de frecuencia, logística externa y una sospecha familiar
Un aspecto relevante de la investigación radica en la sofisticación logística empleada por la banda criminal durante el asalto. Según se constató en las primeras actuaciones, uno de los sospechosos manipulo un dispositivo móvil desde el cual escuchaba en tiempo real las transmisiones de la frecuencia policial. Además, se comunicó constantemente con un cuarto cómplice que actuaba como “campana” en la vía pública para vigilar el posible arribo de patrulleros a la zona.
Por la modalidad operativa empleada y el tipo de exigencias vertidas en el lugar, la damnificada no descarta que el ataque haya sido producto de una vendetta o una inteligencia previa realizada por allegados. En ese sentido, sospecha que los agresores contaban con información sobre una suma de dinero correspondiente al cobro reciente de una herencia familiar, aunque la Justicia aún no ha confirmado dicha hipótesis en las actuaciones preliminares.
Búsqueda de cámaras y avances en las pericias policiales
Tras la fuga de los sospechosos, personal de la policía bonaerense y peritos de la Policía Científica se hicieron presentes en la escena del crimen para asistir a la madre y al menor, además de recolectar huellas dactilares y elementos probatorios de interés.
Paralelamente, los investigadores judiciales ordenaron el relevamiento minucioso de las cámaras de seguridad públicas y privadas dispuestas en las adyacencias de la calle 124 para intentar identificar la ruta de escape utilizada por la organización criminal y lograr su posterior aprehensión.


