La argumentación ante la justicia por parte de la defensa de la Influencer están provocando risas e indignación a la vez en la opinión pública. La figura de Felicitas Alvite, conocida como “La Toretto”, se encuentra en el ojo del huracán después del accidente fatal del 12 de abril en La Plata.
Los abogados de Alvite, Flavio Gliemmo y Santiago Irisarri, presentaron un recurso de apelación ante la Cámara Penal, buscando desvincular a su clienta de cualquier intención homicida y de la imagen de una “corredora de picadas“.
Así lo cuentan sus defensores: La noche anterior al incidente, Alvite, quien no reside en La Plata y tiene un historial limpio de infracciones, se encontraba con amigos en un bar. Al ser la única sobria, se le encomendó la tarea de conducir. Según la defensa, no hubo ningún acuerdo previo para realizar carreras ilegales.
La tragedia ocurrió cuando Alvite, siguiendo a otro vehículo “para encontrar la salida de la ciudad”, cruzó imprudentemente un semáforo en rojo, resultando en la muerte de Rubén Walter Armand.
LA PERSPECTIVA DE LA DEFENSA
Los abogados de Alvite enfatizan que su clienta es una “chica de bien”, alejada de las drogas y el alcohol, y que comparte el uso del automóvil familiar. La defensa sostiene que el acto fue un error de juicio sin intención de dañar, y que la influencer colaboró con las autoridades post-accidente, desmintiendo rumores de resistencia al control de alcoholemia.
La defensa también criticó la difusión de una imagen de Alvite asociada a “Rápido y Furioso”, argumentando que fue sacada de contexto y forma parte de un desafío viral en Tik Tok. Este punto busca contrarrestar la narrativa de que Alvite posee un comportamiento temerario habitual.
Mientras la Cámara Penal delibera, la defensa de Alvite trabaja para desmontar la percepción de que su clienta es una amenaza al volante, enfocándose en su falta de experiencia y la ausencia de intención maliciosa.
El caso de “La Toretto” se está convirtiendo, especialmente en redes sociales, en un espejo de la tensión entre la percepción pública y la realidad legal, donde la verdad busca abrirse paso entre prejuicios, mentiras, y hechos concretos que muestran perfectamente las cámaras de seguridad.



