La facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) informó a través de sus canales oficiales que consolida un modelo de éxito académico. Su decano, el ingeniero Marcos Actis, presentó un informe estadístico sobre la evolución del porcentaje de graduación con respecto de los ingresantes que tiene la facultad que se encuentra en 1 y 47.
Actis, que recientemente impulsó un interesante debate sobre el futuro de la educación superior en la Argentina, mostró los números de su gestión y puso en relieve un dato clave, en un contexto extremadamente difícil para todas las universidades argentinas de la que la UNLP no es ajena.
Los últimos 30 años en números
Desde 1996 se vienen realizando estudios en la facultad, para dar seguimiento a la trayectoria académica de los alumnos, en búsqueda de resultados. El proceso de recolección de datos y programas que brinden apoyo y garantías de continuidad pedagógica, se inició cuando Alberto Giovambattista estaba a cargo de Ingeniería.

“Pasamos en tan solo una década de 210 egresados por año a 402”, detalla Actis en una publicación desde su cuenta personal en la red social Instagram. Mientras profundiza en los programas a los que le adjudica estos resultados, principalmente a la incorporación de matemática para ingeniería (Mate PI) al curso de ingreso y en el plan de estudios, que generó que en 2025 se registren 447 egresos y, picos en los últimos años de 480.
Consolidar una facultad modelo para el desarrollo del país
La formación de profesionales en áreas de ingeniería es importante para las autoridades de la facultad que sintetizan clave “para el desarrollo nacional”, remarcan la diferencia entre los programas actuales y los resultados que se obtuvieron luego de la implementación.
En el año 2001, cuando todavía el curso de nivelación no contaba con evaluaciones ni acompañamiento a los ingresantes para dar ese salto entre el secundario y la universidad, el egreso era de 143 alumnos por año y los ingresantes 784.
En este sentido, Actis explica que el área de matemática para ingeniería era una especie de filtro y el cambio pedagógico de su enseñanza logró resultados positivos. A partir de un enfoque metodológico orientado al “aprender haciendo”, transformando la teoría abstracta en un proceso de construcción practica y aplicada.

