El intendente de Vicente López, Jorge Macri, fue uno de los que apoyó la ley que limita a dos los mandatos consecutivos a los que pueden aspirar los intendentes y legisladores de la provincia de Buenos Aires, una norma que no fue otra cosa que una bomba de humo, por sus efectos limitados y sus defectos constitutivos.
Ambos son conocidos: sancionada en 2017, la Ley impuso efectos “retroactivos”, es decir, sobre los derechos adquiridos por quienes habían resultado electos dos años antes, lo cual es jurídicamente más que objetable.
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El propio gobierno de Cambiemos le puso una “trampita” en el decreto reglamentario, firmado por María Eugenia Vidal, Joaquín De la Torre y Federico Salvai en abril de 2019, introduciendo una cláusula en la que se habla de la posibilidad de “cortar” el mandato y evitar los dos años ininterrumpidos de gestión para evitar computarlo.
Muchos intendentes hicieron ese cálculo y metieron presión para ser convocados a las listas legislativas de este año o para desembarcar en los Gobiernos de Alberto Fernández y de Axel Kicillof. También lo intentó Jorge Macri, que gestiona un lugar dentro del gabinete de Horacio Rodríguez Larreta.
“Si no puedes con tus enemigos, úneteles”, es el razonamiento que impulsa al primo menor del expresidente Mauricio Macri, que desde hace meses mastica la derrota que supuso llevar al fracaso al armado de intendentes que intentó capitanear con el premonitorio nombre de “Grupo Dorrego”.
A fines de 2020 sus sueños y promesas eran otros. “Quiero prepararme para otra cosa y me gustaría que el equipo que gobierne desde el 2023 la provincia de Buenos Aires sea un equipo de intendentes”, sostenía en un mano a mano con INFOCIELO, en el que se animaba a posicionar a Soledad Martínez para sucederlo. “Es la mejor posicionada. Conoce mucho la gestión, hizo todo el entrenamiento”, aseguraba.
No prosperó. El Grupo Dorrego se dividió luego de que Julio Garro y Néstor Grindetti, hasta entonces dos laderos de Macri, cerraron su acuerdo con Horacio Rodríguez Larreta para acompañar a Diego Santilli como candidato a diputado nacional. “Es Juntos”, consignaron en una cena en Lanús donde sellaron la nueva alianza.
El agradecimiento de Larreta a los intendentes que despejaron la pista para el aterrizaje de Santilli es notorio: Grindetti pasó a ser el jefe de campaña y articulador del territorio y Julio Garro consiguió posicionar La Plata como el centro de operaciones amarillo: fue anfitrión -con derecho a discurso- en los principales actos de la coalición.
Macri intentó oponer resistencia, e incluso presionó para forzar una interna en las PASO. Finalmente terminó por bajar su candidatura y avanzar por otro costado: acompañar el armado de su primo Mauricio, junto a Patricia Bullrich y otros dirigentes del “ala dura PRO”. Así, por ejemplo, se lo vio en Dolores acompañando al ex presidente en su triste periplo judicial.
Ahora, en los planes de viaje de Jorge Macri, hay una trayectoria nueva: dejar Vicente López, con dos años de mandato por delante, para armar en la Provincia desde la Capital, la misma fórmula que cuestionó a lo largo de todo el año. Por ahora, la pantalla del GPS le devuelve una incógnita: “recalculando”.
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