En la Costa Atlántica todavía existen destinos donde el turismo masivo no logró imponerse. Uno de ellos es Reta, una pequeña localidad del partido de Tres Arroyos que combina playas amplias, naturaleza intacta yuna obra única en el país: un túnel que atraviesa los médanos y conecta el pueblo con el mar.
Ubicada a unos 580 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y a 89 kilómetros de Tres Arroyos, Reta tiene menos de 400 habitantes estables. Sus calles de arena, casas bajas y más de 30 kilómetros de costa abierta sobre el Mar Argentino le dan un perfil agreste que se mantiene incluso en temporada alta.

Pero lo que realmente la distingue es que aquí, literalmente, la playa está al final de un túnel.

El túnel submedanal que desemboca en el mar
El túnel submedanal fue inaugurado en 1998 y tiene 150 metros de extensión. En esta zona, la cadena de médanos puede alcanzar entre 200 y 400 metros de ancho, lo que históricamente dificultaba el acceso al mar durante el verano por el calor y el viento.

La obra nació como solución de ingeniería —originalmente pensada como desagüe pluvial— pero con el tiempo se transformó en uno de los íconos turísticos más curiosos de la provincia. Hoy, una pequeña puerta marca el ingreso a un pasaje que atraviesa la arena por debajo y desemboca directamente en la playa.

El recorrido es breve pero impactante: tras caminar bajo los médanos, la salida se abre de golpe al horizonte del mar. Esa transición repentina es parte del encanto y uno de los momentos más fotografiados por quienes visitan Reta.

El barco hundido: historia, misterio y leyenda
Frente a la salida del túnel aparece otra postal inconfundible: el llamado “barco hundido”. Sus restos emergen a la altura de las calles 42 a 44 y se vuelven más visibles cuando la marea está baja.

Se trata, según versiones históricas y reconstrucciones locales, de los restos de un antiguo carguero de hierro, posiblemente de origen inglés, que habría encallado a fines del siglo XIX o comienzos del XX. Algunas creencias populares indican que transportaba hierro rumbo a Bahía Blanca y que una tormenta lo dejó varado en la costa de Reta.
No existen registros concluyentes que confirmen con precisión su origen, pero la tradición oral del pueblo mantiene viva la historia del vapor que “decidió quedarse”, como suelen decir los vecinos.
Con el paso de los años, el mar fue deteriorando la estructura. Cada temporada la imagen cambia: nuevas partes quedan expuestas tras las marejadas y otras desaparecen bajo la arena y el agua. En 2025 incluso se reportó que nuevos sectores del lateral quedaron a la vista.

Más allá de los datos históricos, el barco se convirtió en un símbolo del balneario. Es punto de encuentro, escenario de fotos y referencia para pescadores que buscan capturas en sus alrededores.
Playas amplias y naturaleza intacta
Reta ofrece más de 30 kilómetros de costa abierta, sin balnearios privados ni grandes desarrollos inmobiliarios. El paisaje está dominado por médanos fijados con tamariscos, arena fina y horizonte despejado.

En la zona también se encuentra una albufera considerada la primera área protegida del partido de Tres Arroyos, refugio de aves y fauna silvestre. Es un espacio elegido por quienes practican avistaje o buscan caminatas tranquilas al amanecer y al atardecer.

Qué hacer en Reta
Además de cruzar el túnel y visitar el barco hundido, el balneario invita a actividades simples y al aire libre:
- Caminatas extensas por playas poco concurridas.
- Sandboard en los médanos.
- Pesca recreativa en la zona del naufragio.
- Deportes acuáticos cuando el clima lo permite.

El ritmo es pausado. No hay centros comerciales ni vida nocturna intensa. El mayor atractivo es la calma.

Cómo llegar a Reta
Desde la Ciudad de Buenos Aires, el acceso más habitual es por la Ruta Nacional 3 hasta Tres Arroyos y luego por el Camino Provincial 108-08. También se puede ingresar desde la Ruta Provincial 72, siguiendo el desvío señalizado como “Acceso a Reta”.

Entre el túnel submedanal, el barco hundido y sus extensas playas, Reta mantiene un perfil diferente dentro de la Costa Atlántica bonaerense. Una escapada donde el paisaje, el silencio y las historias que trae el mar siguen siendo protagonistas.

