La fecha 4 del fútbol argentino que empezó el viernes en la víspera de un nuevo 8 M hizo que todos los clubes de Primera se sumen a la campaña contra la Violencia de género bajo el slogan “Contra la violencia de género, somos del mismo equipo” y el número 144, que es la línea telefónica de atención y asistencia para las víctimas de hechos de violencia de género.
Muchos futbolistas lucieron el brazalete con el 144 en sus brazos dentro de un fútbol argentino demasiado manchado por situaciones violentas que son pasadas por alto, en muchos casos, o minimizadas mediáticamente por los acuerdos que se generan alrededor de las figuras y los intereses que hay alrededor de ellos.
La situación de tantos jugadores que han optado por el silencio cómplice y de otros tantos acusados o imputados no paso por alto en Juan Cruz Komar, el defensor de Talleres de Córdoba que utilizó sos redes sociales para enviar un duro mensaje hacia la dirigencia del fútbol argentino. En su cuenta de Instagram utilizo un conocido meme que reacciona a situaciones disimiles. En este caso tituló “Suspensiones fútbol argentino” e ironizó con las posturas ante la Violencia de género y ante “intentar ser padre”.
La referencia de Komar – que no suele callar antes temas que preocupan a la sociedad y que se ocupa de varios de ellos a través de su fundación – es para el caso de Santiago Silva, que desde el 30 de octubre no puede jugar tras ser sancionado por un dóping positivo generado en 2009 a causa de un tratamiento para la fertilidad que le elevó los niveles de testosterona.
Es por eso que Komar, al ver ayer, a varios futbolistas involucrados en causas de violencia de género (Sebastián Villa fue denunciado por su ex pareja en abril del 2020), lo mismo había ocurrido con Edwin Cardona y Frank Fabra (en aquel momento también estaba Wilmar Barrios) que en 2018 fueron acusados de abuso sexual y violencia de género en una casusa que fueron sobreseídos tres años más tarde luego de que se filtraran varios audios de los jugadores, pidiendo perdón y ofreciendo arreglos para “solucionar” la situación.
Por el lado de Vélez tuvo anoche a dos jugadores implicados en causas de violencia de género: Thiago Almada y Miguel Brizuela. El primero fue titular, mientras que el segundo estuvo en el banco de suplentes y no ingresó. El 9 de febrero, ambos futbolistas fueron formalmente imputados por abuso sexual en la causa que se originó a finales de 2020, tras una fiesta en la que participaron varios jugadores del Fortín en la casa del delantero Juan Martín Lucero.
“El Club Atlético Vélez Sarsfield comunica que, habiéndose generado modificaciones sustanciales en virtud de la incorporación de nuevas pruebas, pericias y testimonios, en el marco de la investigación penal preparatoria, instruida por la Unidad Funcional especializada en Violencia de Género del Departamento Judicial de San Isidro, se ha determinado reincorporar al plantel profesional a los futbolistas Thiago Almada y Miguel Brizuela, quienes quedan a partir de hoy, a disposición del Cuerpo Técnico. Sin perjuicio de la medida adoptada, se continuará con el seguimiento de la investigación judicial en trámite”, expresaron desde Liniers por entonces.
En el Fortín también estuvo Ricardo Centurión, denunciado en 2017 y ante su llegada a Vélez se estableció que en su contrato haya una cláusula de salida en caso de que el delantero reincida en delitos de género. Además, en primer instancia el Área de Violencia de Género del club se manifestó en contra de su contratación. En la historia reciente quedó la denuncia contra Jonatan Cristaldo en Racing (que apenas fue separado del plantel unos días) y recientemente la denuncia por violación contra el delantero de Estudiantes Diego García.
m
mm



