Marín Palermo es un pedazo de la historia de Estudiantes. Sus goles lo llevaron a ser un artillero de pura raza que le dejó al club una montaña de dólares en una época sumamente difícil desde el punto de vista económico.
Esos mismos goles que lo mudaron a Boca lo llevaron a convertirse también en ídolo, aun cuando el pueblo Xeneize sabía de su fanatismo por la roja y blanca. Es más, la relación con Estudiantes estuvo a punto de quebrarse en 2006, cuando su rendimiento en la famosa final en la cancha de Vélez (marcó el tanto que abrió el marcador en el inicio del partido y fue amenaza contante para la defensa albirroja), hizo que el propio Verón le reclame en un par de ocasiones.
Con ese problema ya superado, Palermo es uno de los entrenadores que sueña con dirigir a Estudiantes. “Va a ser repetitivo porque llevo diciéndolo ya desde que arranqué el 2013. Siempre me preguntaron y es mi deseo dirigir a Estudiantes y Boca”, dijo el Titán en F90, el programa que se emite por ESPN.
Si bien sabe que el objetivo en algún momento se cumplirá, Palermo no se apura y espera su momento. En Boca está vetado por Riquelme (apoyó a Macri y Milei en las últimas elecciones) y Estudiantes por ahora tiene entrenador.
“El tiempo va pasando y estando más grande, más viejo, es mi deseo volver a Estudiantes, porque es el club que me formó y de donde salí. Pero sí, los sueños que me quedan por cumplir aún es dirigir a Boca y Estudiantes”, culminó.