Por María Canela Aires
Un estremecedor episodio de maltrato y abandono animal conmociona a los vecinos de la localidad de Olmos y a la comunidad platense. La difusión de un video registrado por una vecina expuso las precarias condiciones en las que se encontraba un perro anciano, ciego y famélico, el cual permanecía a la intemperie en el patio de una finca sin recibir atención médica ni cuidados mínimos. Pese a las gestiones iniciadas ante la justicia y las fuerzas de seguridad, el animal falleció antes de que las autoridades pudieran concretar el rescate.
La alerta se activó a partir de las imágenes captadas por una residente de la zona, quien filmó al canino tras escuchar sus reiterados llantos y gemidos. La gravedad del material impulsó una denuncia penal ante la Unidad Funcional de Instrucción N.º 17 (UFI 17), el organismo especializado en delitos de maltrato animal. No obstante, al momento del arribo de los voluntarios y los efectivos policiales al inmueble, el estado de deterioro del perro era irreversible.
El hecho volvió a encender las alarmas sobre la impunidad con la que operan quienes incurren en situaciones de negligencia extrema hacia los animales domésticos. Asimismo, puso de manifiesto la sobreexigencia a la que se ven expuestas las organizaciones proteccionistas independientes, las cuales deben financiar los tratamientos de los animales rescatados mediante el aporte voluntario de la ciudadanía ante la ausencia de multas o penas contundentes contra los infractores.
Un desenlace fatal en el fondo de una vivienda en Olmos
La intervención judicial permitió reconstruir parte del escenario en el que se desencadenó la muerte del animal. Según testimonios recabados entre los pobladores del barrio, el canino se encontraba postrado en el patio exterior de la vivienda, expuesto a las inclemencias climáticas. A pesar de los constantes ladridos y señales de dolor que manifestaba el can, las respuestas de los ocupantes de la finca se limitaban a acallarlo sin proporcionarle agua, alimento ni asistencia profesional.
Las actuaciones judiciales identificaron como responsable del inmueble a Juan Ignacio Córdoba, persona que mantenía al perro en el predio. Tras la viralización del caso en redes sociales, un segundo individuo, identificado como Emi Giudice, se presentó públicamente asegurando ser el dueño histórico del animal. Giudice argumentó que había dejado al canino a cargo de Córdoba por motivos personales, deslindando la atención cotidiana en el tenedor temporal.
Sobre la forma en que tomaron conocimiento del caso y la posterior constatación del deceso, Macarena Zitta, fundadora de la agrupación Rescatistas La Plata, detalló:
“A nosotros nos llegó el video de una vecina que lo había visto por el patio de cómo el perro, pues obviamente se escuchaba ladrar, llorar a un animal… Se hizo la denuncia y con la denuncia nos comunicamos… con la Fiscalía Especializada en Maltrato Animal, que es la UFI 17. Así que nos comunicamos con ellos y ayer mismo que nos enteramos fuimos, pero lamentablemente ya era tarde porque el perrito ya había fallecido”.
Carencia de atención veterinaria y límites de la legislación vigente
El examen visual e preliminar del cuerpo confirmó que el animal presentaba un cuadro severo de desnutrición, deshidratación y ceguera avanzada. Desde las entidades proteccionistas enfatizaron que, de haber contado con una tutoría responsable, el perro tendría que haber sido derivado a un centro médico veterinario para recibir tratamiento o, en su defecto, acceder a cuidados paliativos que evitaran su agonía.
Aunque las actuaciones fueron giradas a la UFI 17 para determinar las responsabilidades penales del caso, los activistas advierten sobre los vacíos normativos existentes. La legislación actual suele derivar en procesos que raras veces concluyen en condenas de cumplimiento efectivo o sanciones económicas significativas, dejando los episodios de crueldad en un plano de impunidad de facto.
En relación con el estado físico en que se encontraba el canino y la necesidad de reformar el marco legal, Zitta explicó:
“El animal ya era un perrito viejito, pero no tenía ninguna atención veterinaria. Se lo notaba, ya estaba ciego, se lo notaba famélico… Las denuncias que se hacen en la UFI son una denuncia penal. Pero hay que ver cómo se sigue porque el animal ya falleció y se entiende que la ley que hoy en día hay contra los animales no pasa mucho… no hay condenas de prisión ni tampoco hay multas. Eso es un tema que hay que tratar de modificar para que realmente hayan penas duras”.
Un panorama cotidiano de abandono en la región
El trágico desenlace registrado en Olmos representa solo una fracción de las demandas que enfrentan a diario las redes de rescate en la capital provincial y sus alrededores. Desde Rescatistas La Plata señalaron que las solicitudes de ayuda por animales en estado crítico, lesionados o abandonados en la vía pública son una constante cotidiana que desborda las capacidades de infraestructura y financiamiento disponible.

En las últimas jornadas, la misma agrupación debió intervenir en diversos puntos del partido platense para asistir a otros animales en situación de vulnerabilidad extrema. Entre las actuaciones recientes, los voluntarios debieron acudir al rescate de una felina abandonada dentro de una transportadora en un terreno baldío, como así también al auxilio de un perro que vagaba por el barrio de Villa Elvira con una tumoración prominente en el cuello.
Respecto a la frecuencia con la que reciben este tipo de casos de vulneración de derechos animales, la referente proteccionista precisó:
“Todos los días. De hecho, nosotros desde nuestra agrupación nos dedicamos gran parte a rescatar animales en esos estados, sea con operativo, allanamiento, o sea que vamos y los rescatamos de la calle… De hecho, hace un día atrás… abandonaron una gata en una transportadora adentro de un terreno… Y ese mismo día fuimos a un barrio en Villa Elvira y agarramos un perro con un tumor enorme en su cuello”.
La labor comunitaria y el llamado a la denuncia ciudadana
La estructura operativa de Rescatistas La Plata se sostiene sobre un esquema mixto. Por un lado, disponen de un refugio especializado destinado a la contención de animales ancianos o con discapacidades motoras y sensoriales. Por otro lado, la gran mayoría de los perros y gatos recuperados son albergados temporalmente en hogares de tránsito provistos por voluntarios hasta concretar su adopción definitiva. Para ello, la organización realiza jornadas mensuales de adopción en espacios públicos como el Paseo del Bosque o la República de los Niños.
Ante la complejidad que involucra la persecución penal de estos delitos, las agrupaciones instan a la población a no mantenerse indiferente y formalizar las denuncias correspondientes ante las comisarías o la fiscalía de turno. El compromiso ciudadano resulta indispensable para detectar situaciones de cautiverio o maltrato que, de otro modo, permanecerían invisibilizadas en el ámbito privado.
En relación con la importancia de involucrarse institucionalmente y el esfuerzo económico que asume la comunidad, Zitta concluyó:
“Es importante que denuncien, que se involucren, que no tengan miedo en denunciar… Si no me hubiesen avisado, no nos hubiésemos enterado nunca… Y después la otra parte también es empezar a hacer hincapié en esto de que hay que modificar las leyes… Cuando rescatamos los animales es la gente la que colabora y con eso se junta para atender a los animales que recibimos. Si no fuera por la gente tampoco se podría ayudar”.


