Murió este lunes, con una fortuna de 7.800 millones de dólares según Forbes y la propiedad mayoritaria de la plataforma que redefinió la economía del contenido adulto en internet. A los pocos minutos de que se anunció la muerte de Leonid Radvinsky de cáncer, una porción significativa de las redes sociales no lloró, sino que al revés, festejó. El fenómeno no parece casual, tampoco irracional. Tiene capas.

OnlyFans es una plataforma de suscripción británica que permite a los creadores de contenido monetizar su trabajo directamente de sus seguidores a través de suscripciones mensuales, pagos únicos o pago por visión.
Fue fundada en 2016 por el empresario tecnológico Timothy Stokely. Radvinsky la compró en 2018 y la transformó en el negocio que es hoy, una verdadera máquina de cash con modelo simple, comisión fija del 20% sobre cada transacción, y sin casi ninguna infraestructura visible.
Los números hablan solos. Los pagos procesados en la plataforma alcanzan los 7.200 millones de dólares, con un crecimiento del 9% respecto a años anteriores. El número de cuentas de creadores llegó en 2024, por ejemplo, a 4.634.000, un 13% más, mientras que las cuentas de fans treparon un 24%, hasta 377.456.000.
El beneficio neto después de impuestos fue de 520 millones de dólares, y la plataforma no tenía deuda ni financiación externa. La brecha entre esos números y lo que perciben los creadores es abismal: el ingreso promedio mensual de un creador ronda los 150 a 200 dólares. La plataforma no distribuye riqueza, la concentra.

El dinero de la pornografía financió al lobby pro-Israel
La conexión más explosiva (y la que más combustible le dio a la celebración online por la muerte del empresario de 43 años nacido en Ucrania y con nacionalidad estadounidense) es política.
Documentos internos revelaron que Radvinsky y su esposa comprometieron 11 millones de dólares a AIPAC (el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí, la organización de lobby pro-israelí más poderosa e influyente de Estados Unidos) el mes posterior al ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023.

Esa donación superó en más de cinco veces a la segunda contribución individual más grande registrada en esos documentos. Radvinsky negó haber realizado la transferencia, pero cuando se le preguntó por qué figuraba como donante en los registros internos de AIPAC y le presentó documentación de una transferencia bancaria de su esposa a la organización, dejó de responder.
Para millones de usuarios que siguieron la guerra en Gaza con horror, la ecuación era sencilla: el hombre que se llevaba el 20% de cada transacción sexual en OnlyFans era también el mayor financista individual del principal lobby que sostenía el apoyo político y militar de Estados Unidos a Israel.
Una fortuna construida sobre el trabajo ajeno
Radvinsky recibió 472 millones de dólares en dividendos de OnlyFans solo en 2023, contra 338 millones en 2022 y 284 millones en 2021. La plataforma superó los 6.600 millones de dólares en ingresos anuales hacia fines de 2023, con un crecimiento del 19% interanual. Todo eso mientras los creadores de contenido (en su enorme mayoría mujeres) asumen los riesgos legales, reputacionales y físicos del trabajo.
Radvinsky, en cambio, era el “cafishio” del mercado sexual digital más grande del mundo. Su historia en la industria arrancó antes de OnlyFans. Fue cuando fundó MyFreeCams, uno de los sitios de webcam más populares del mundo, a través de su holding MFCXY Inc.

El odio que explotó en redes tras su muerte no es una anomalía. Más bien es la suma de dos de los temas más calientes de los últimos años condensados en una sola figura. Un multimillonario que hizo su fortuna del trabajo sexual masivo y que, según los documentos filtrados, canalizó parte de esa riqueza hacia el lobby que más influencia tiene sobre la política exterior de Estados Unidos en Medio Oriente.
En las redes, eso tiene un precio. Y se cobró en tiempo real. Su muerte tan joven, muchos la celebraron.

