En medio del susto y la incertidumbre que provocó el derrumbe de un estacionamiento en Parque Patricios, una escena inesperada logró descomprimir por unos minutos la tensión que se vivía en el lugar. Entre ambulancias, sirenas y móviles de televisión, una vecina sorprendió con una declaración tan cruda como desopilante que rápidamente se volvió viral.
El colapso de la estructura obligó a evacuar edificios linderos y desplegó un importante operativo de bomberos, personal del SAME y efectivos policiales en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras los equipos de emergencia trabajaban y los vecinos seguían con angustia las novedades, Andrea, una de las residentes afectadas, se acercó a las cámaras para contar su situación personal.
Visiblemente movilizada y mientras pedía un tubo de oxígeno, explicó que padece una cardiopatía congénita que complica su vida cotidiana. Sin embargo, lejos de quedarse en el dramatismo, eligió un tono inesperado: “Estoy divina y busco un novio. Miren qué lindos ojitos tengo”, lanzó con una sonrisa que descolocó a todos en el móvil.
En diálogo con el periodista Luis Novaresio, la mujer profundizó sobre su delicado cuadro de salud y, con una mezcla de ironía y sinceridad, aseguró: “Si se pudiese, necesito trasplante de corazón, pulmones y riñones”. La frase impactó tanto por su contundencia como por la naturalidad con la que la expresó.
El intercambio tuvo otro momento que terminó de convertir la entrevista en un fenómeno en redes sociales. Ante la pregunta de si tenía algún requisito especial para ese eventual candidato, Andrea respondió entre risas: “Que tenga todos los dientes”. La ocurrencia generó carcajadas en el estudio y en el lugar del hecho, transformando por unos instantes la tensión en una escena profundamente humana.
Más allá de la anécdota que circuló con fuerza en redes y programas de televisión, el derrumbe volvió a poner en agenda el debate sobre el estado de las construcciones y los controles estructurales en la Ciudad. Mientras avanzan los peritajes para determinar las causas del colapso, la figura de Andrea quedó como la postal inesperada de una jornada difícil: un recordatorio de que, incluso en medio de la tragedia, el humor puede ser una forma de resistencia.

