En la noche del miércoles, la pantalla de La Nación Más se convirtió en un escenario de aguas turbulentas. No por la tormenta que azotó al AMBA, sino por la tormenta mediática que desató Esteban Trebucq en Avellaneda al entrevistar a los damnificados.
Con preguntas que más bien parecían dardos hacia el Intendente Jorge Ferraresi, el calvo operador buscaba ese blanco específico: la gestión de municipio local. Pero en este juego de culpables, un ciudadano común detectó la corriente subterránea y decidió nadar contra ella.
El momento de tensión en La Nación Más con un móvil desde Avellaneda
AVELLANEDA ANEGADA, TREBUCQ EMPANTANADO
Las inundaciones, un viejo conocido de los terrenos bajos de Avellaneda, se convirtieron en el telón de fondo para un acto de acusación política.
El entrevistado, cansado de que se le achacara al intendente la ancestral lucha contra el agua, cambió el curso de la conversación.
Con la fuerza de un río desbordado, apuntó hacia el gobierno nacional y su lema de austeridad, “no hay plata”, popularizado por el presidente libertario. Pero el caudal no se detuvo ahí; los periodistas también fueron arrastrados por la corriente, acusados de ser cómplices, tanto Trebucq como Luis Majul en piso y Eduardo Feinmann quien no estaba al aire en ese momento de jugar siempre a favor de un régimen que pide a los vecinos poner de su bolsillo para las obras públicas,
La respuesta de Trebucq fue tan predecible como el ciclo del agua. Con una sonrisa que intentaba disimular la incomodidad, preguntó si el hombre había terminado de “descargarse”, alabando la libertad de prensa que, según él, permitía tal desahogo en vivo.
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Sin embargo, la ironía se ahogó en su propia hipocresía cuando, acto seguido, le retiró el micrófono y se alejó, buscando otro cauce menos revuelto para su narrativa.
En un mundo donde las noticias fluyen como ríos, a veces lo que se necesita es un dique que contenga la marea de parcialidad. Y anoche, en Avellaneda, un ciudadano común se erigió como ese dique, recordándonos que, aunque las aguas suban, la verdad siempre encuentra su camino.

