Literatura del conurbano, vaya a saber Dios si tal cosa existe. No está en los alcances de la columna de dataJungla responder ese interrogante, así que lo dejamos para mentes más esclarecidas. Entonces, más que a la literatura del conurbano, dedicaremos este espacio a tres escritores (hay muchísimos más) que nacieron en diferentes municipios del conurbano bonaerense y escriben su obra, situados en él.
Claro que si uno habla del conurbano, habría que definirlo. Cuestión compleja si las hay, tratándose de un espacio heterogéneo y diverso, que no se reduce a un lugar geográfico. Nos vemos tentados a decir que son los distritos que, en una metáfora de cordones, rodean a la ciudad de Buenos Aires, pero… “San Isidro y Vicente López son zona norte, no conurbano”, como sí lo son La Matanza o Avellaneda, afirma un gran observador nacido en Gerli: Pedro Saborido. Que también dice: “en el conurbano hay una cantidad de cosas maravillosas y ni te enterás; solamente te enterás cuando matan a alguien”.
Para definir el concepto “conurbano” sirve, mucho más que estas disquisiciones, ver un par de vídeos del mencionado Saborido, también autor de “Una historia del Conurbano”.
Aquí están los videos: el primero es un reportaje realizado para difundir su libro.
El segundo se trata de una charla informal que Saborido mantuvo con integrantes del colectivo The Walking Conurban, un grupo que lleva adelante un perfil de instagram (@thewalkingconurban) con imágenes conurbanenses, y, además, analizan con lucidez lo que allí pasa.
Los libros recomendados por DataJungla este domingo
- “El origen de la tristeza”, de Pablo Ramos es el primero. Forma parte de una trilogía que completan “La ley de la ferocidad” y “En cinco minutos levántate María”. Ramos, nacido en Avellaneda, construye una novela ágil, nostálgica para quienes compartimos edades similares pero al mismo tiempo alegre, donde su protagonista, Gabriel, se asoma a la adolescencia en su barrio, El Viaducto, acompañado por un amigo de más edad que duerme entre las tumbas del cementerio. La infancia va quedando atrás, Ramos relata el pasaje luminosamente, así como a su barrio, donde las aguas del arroyo Sarandí son capaces hasta de incendiarse.
- El segundo libro es “Lanús”, de Sergio Olguín. Como su título lo deja claro, también se desarrolla en un distrito del conurbano. Francisco viaja desde Lanus al centro de la ciudad de Buenos Aires con unos mangos afanados de la caja del comercio en que trabaja para pagar el aborto de su novia. Llama a Adrian, su viejo amigo del barrio que se mudó al centro. Adrián escucha el mensaje pero demasiado tarde. No obstante, algo le dispara la necesidad de regresar al barrio, donde comienza una historia policíaca, ágil y entretenida.
- El tercer libro, es de Juan Diego Incardona. Como Olguín, lo tituló con el nombre de su lugar: “Villa Celina”. Uno de los barrios que constituyen el enorme municipio de La Matanza, donde se desarrollan estos relatos. Dice Claudio Zieger: “un hombre gato por aquí, una curandera por allá, un episodio de violencia silenciado por los diarios, perros rabiosos, entre otros prodigios tan mágicos como verosímiles desdibujan el territorio, lo enturbian y lo vuelven grisáceo. Quizás, el territorio geográfico se desplaza hacia un espacio mental que ya no conoce de fronteras tan precisas, un espacio mental que no encalla en el cruce de la General Paz y la Ricchieri. Se trata, segunda sospecha, del territorio de la infancia”.
Ramos y Olguín, nacidos en 1966 y 1967, respectivamente, e Incardona, algo menor, del ‘71, son miembros de la misma generación.
Pero si hablamos de literatura y conurbano debemos recordar a Jorge Asis, nacido un par de décadas antes que los tres anteriores: en 1946, en Villa Domínico, partido de Avellaneda.
Tal vez el Turco Asís pueda ser considerado un precursor de los muchos escritores que nacieron y narran el conurbano bonaerense, con novelas como “Flores robadas en los jardines de Quilmes”, “La calle de los caballos muertos” o “Canguros III” (luego reeditada como “Cazadores de canguros”) y con sus libros de cuentos que retratan las épocas en que los autores recomendados hoy apenas iban a la escuela primaria. Ya le dedicaremos tiempo al Turco, especialmente a su “Diario de la Argentina”, pero lo mencionamos aquí sólo cómo alguien que anticipó las ya varias camadas de escritores que, nacidos en los municipios que conforman el conurbano, escriben sobre (o desde) él.
Los libros de Ramos, Olguín e Incardona, además de la procedencia de sus autores, ciertos rasgos autobiográficos y los espacios en que se desarrollan sus narraciones, tienen otras cuestiones en común: la adolescencia, el barrio, la amistad, el conflicto… elementos que los hacen entrañables, nostálgicos, pero también alegres, vivaces, de gran riqueza narrativa. Dignos de ser leídos.
Antes de despedirnos les recordamos que en dataJungla esperamos vuestras recomendaciones, pueden comunicarse a nuestro perfil de Instagram o al Telegram, que figuran por ahí abajo
¡Hasta la próxima!
DataJungla en las redes:
Instagram: www.instagram.com/data.jungla/ Telegram: https://t.me/dataJungla

