Ayer, 29 de septiembre, tuve la oportunidad de asistir al primer show de U2 en la Sphere de Las Vegas, el nuevo y revolucionario estadio esférico que promete cambiar la historia de los conciertos. Fue una noche mágica, llena de emociones, sorpresas y música de calidad.
La sphere es una impresionante estructura de 112 metros de altura por 157 metros de ancho, que cuenta con una capacidad de 18.600 espectadores y una pantalla LED envolvente de 15.000 metros cuadrados, una resolución de 16K y 16.000 altavoces. Además, su exterior está recubierto por 1,2 millones de pantallas LED que pueden proyectar todo tipo de imágenes.
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U2 fue la banda encargada de inaugurar este escenario futurista con su serie de 25 conciertos llamada U2:UV Achtung Baby Live at Sphere, en la que interpretan por primera vez en vivo todas las canciones de su exitoso disco de 1991, Achtung Baby.
Increíble experiencia de un bonaerense contada en primera persona. La Esfera de Las Vegas con el show de “Bono” y la banda U2
OTRO MUNDO
Desde el momento en que entré al recinto, me sentí transportado a otro mundo. La esfera estaba iluminada con colores vibrantes y formas geométricas que se movían al ritmo de la música. El sonido era tan claro y potente que parecía que los músicos estaban tocando al lado mío.
El show tuvo momentos altos como Zoo Station, la primera canción del álbum, y siguió con un repaso por los temas más emblemáticos como Even Better Than The Real Thing, One, Mysterious Ways, The Fly y Ultraviolet (Light My Way). Cada canción tenía su propia ambientación visual, que se proyectaba en la pantalla gigante y creaba una atmósfera única.
Uno de los instantes más impactantes fue cuando sonó Where The Streets Have No Name, el clásico himno de U2 que hizo vibrar a todo el público. La esfera se transformó en un paisaje típico del desierto de Nevada, el estado norteamericano que alberga a la artificialmente creada ciudad del entretenimiento llamada Las Vegas. Fue una sensación increíble.
EXPERIENCIA HISTÓRICA
El concierto terminó con Love Is Blindness, la última canción del disco, y un agradecimiento especial de Bono, el vocalista de la banda, a todos los asistentes por ser parte de esta experiencia histórica. También dedicó unas palabras a Larry Mullen Jr., el baterista fundador de U2 que se recupera de una cirugía y no pudo estar presente.
Salí del estadio con una mezcla de alegría y nostalgia, sabiendo que había vivido algo único e irrepetible. U2 en la Sphere de Las Vegas fue más que un concierto, fue una obra de arte.
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