El pasado Domingo de Resurrección, el Papa Francisco compartió en su cuenta oficial de X (antes Twitter) el que sería su último mensaje a la comunidad: “¡Cristo ha resucitado! En este anuncio está contenido todo el sentido de nuestra existencia, que no está hecha para la muerte, sino para la vida”. Estas palabras, publicadas a las 13:15, reflejaron su constante llamado a la esperanza y a vivir con plenitud.
En tanto que unos días antes, sin saberlo, pero fiel a los principios que orientaron su vida y su carrera eclesiástica, Francisco fue al encuentro de los más humildes y marginados y se reunió con los internos de la cárcel Regina Coeli en Italia.
Los detalles de las visita del Papa a una cárcel en Jueves Santo
El Pontífice realizó una visita significativa a la cárcel Regina Coeli en Roma. A pesar de lo delidacado de su estado de salud, se reunió con aproximadamente 70 internos, a quienes expresó: “Me gusta hacer cada año lo que Jesús hizo el Jueves Santo, el lavatorio de los pies, en la cárcel. Este año no puedo hacerlo, pero sí puedo y quiero estar cerca de ustedes. Rezo por ustedes y por sus familias” .
Durante su visita, el Papa saludó personalmente a cada uno de los presentes, rezó con ellos el Padre Nuestro y les dio su bendición. Al salir de la prisión, expresó a los periodistas: “Cada vez que entro por estas puertas, me pregunto: ‘¿Por qué ellos y no yo?’”

Este gesto se enmarca en su tradición de celebrar los Oficios del Jueves Santo en cárceles, una práctica que inició en 2013 y que refleja su compromiso con los marginados y su enfoque pastoral centrado en la misericordia y la inclusión.
El Papa Francisco falleció el Lunes de Pascua, dejando un legado de compasión, humildad y dedicación a los más necesitados. Su último mensaje y sus acciones durante la Semana Santa son testimonio de una vida entregada al servicio de los demás.

