Existe una distancia física inabarcable entre las diagonales de la ciudad de La Plata y los acantilados escarpados de Menton, Francia. Sin embargo, en la figura de Mauro Colagreco, ese espacio se desvanece a través de una sensibilidad que une ambos mundos.
Su nombre ya forma parte del patrimonio emocional de su ciudad natal, la capital bonaerense, especialmente gracias a su apuesta local con “Carne“, la hamburguesería que funciona como un ancla necesaria y una remembranza de sus orígenes.
Para el habitante común de las calles platenses, el día a día de Mauro en Europa permanecía envuelto en una bruma de misterio y prestigio lejano.
El reciente material audiovisual de “Chefs TV” actúa como una mirilla privilegiada, permitiéndonos espiar su hábitat natural: Mirazur. Aquí, la noticia reside en la posibilidad de observar a un hombre que habita la cima de la gastronomía mundial manteniendo un contacto físico llano y constante con la materia prima, a pesar de la fama de sus estrellas Michelín.
El impacto de lo desconocido
Observar a Mauro Colagreco caminar por los valles que circundan su restaurante es asistir a la epifanía de un hombre en sintonía con un ecosistema que inicialmente, según él mismo cuenta, le resultó extraño.
En el clip relata ese choque cultural y geográfico de sus primeros años en Francia: “Yo llegué a este lugar sin conocer para nada la Costa Azul, el mar, la montaña omnipresente, los valles. Y en ese lugar fui una persona que nunca vivió en un lugar así, con mar y montaña, donde no es ni francés ni italiano”.
Esa mirada de “extranjero” se convirtió en su herramienta más valiosa. Al carecer de los prejuicios impuestos por la tradición gastronómica local, Mauro pudo absorber el paisaje con la curiosidad de un bonaerense que descubre, con asombro, la fuerza del Mediterráneo golpeando las faldas de los Alpes.
Su capacidad para maravillarse con una geografía tan distinta a la llanura de su infancia le permitió interpretar el entorno de una manera que los propios locales habían olvidado.
La construcción de un universo
La pieza audiovisual de Chefs TV permite adentrarse en esa facultad de Colagreco para edificar un universo propio. En lugar de forzar su talento en moldes preexistentes, permitió que el territorio fuera el arquitecto de su propuesta culinaria.
Esta libertad creativa se palpa en su reflexión sobre el inicio de su aventura: “Y entonces se dio algo totalmente único, nuevo. En realidad pude comenzar una página en blanco, ¿no? Escribir mi historia, la historia de este restaurante y esa historia se fue escribiendo tratando de interpretar, de entender una visión totalmente virgen, ¿no?, de un lugar y ese lugar fue moldeando un proyecto de vida”.
Esta página en blanco es el testimonio de un talento argentino que se atreve a ser auténtico en geografías remotas, transformando la melancolía del expatriado por voluntad propia en una fuerza innovadora que hoy admira el mundo entero. Su historia es la de alguien que logró la máxima excelencia en su área sin soltar las banderas de su identidad.
El pulso de la tierra
El video muestra, además, la paradoja de un chef que transita el mundo del glamour y las estrellas Michelin con los pies hundidos en el barro de su propia huerta.
Se lo ve en un contacto casi sagrado con la tierra, recorriendo sus cultivos y respetando los tiempos de la naturaleza con una llaneza que conmueve. Este es el verdadero escenario de Mauro Colagreco: una amalgama de técnica excelsa y humildad frente al producto que surge de los valles cercanos a Mirazur.
Su éxito representa, quizás, el triunfo de la capacidad de los platenses para ver el mundo desde una perspectiva diferente, simplemente mudando la geografía pero conservando la esencia.
Mauro sigue siendo el que prometió profundizar su ligazón con su tierra, y ver de cerca su refugio francés es confirmar que la excelencia real nace de la coherencia absoluta entre el sueño, el talento y la labor diaria. Su figura, aunque ausente de las caminatas habituales por las calles de La Plata, se siente hoy más cerca que nunca gracias a esta ventana a su mundo privado.

