El Río de la Plata sigue sorprendiendo, y también preocupando. En apenas seis días, dos ballenas fueron halladas muertas en sus aguas, confirmando que, para estos gigantes marinos, las líneas que dividen distritos en los mapas humanos carecen de sentido.
La última aparición sucedió en la mismísima Costanera Norte de la Ciudad de Buenos Aires, un sitio urbano y concurrido, muy cerca del Aeroparque Metropolitano y del paseo religioso Tierra Santa, donde habitualmente la postal es de aviones y turistas, no de cetáceos en peligro de extinción.
SEI, ESPECIE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
La alerta se encendió el lunes por la noche, cuando pescadores advirtieron la silueta inmóvil de una ballena Sei, una especie catalogada en peligro de extinción.
Según los primeros cálculos, el ejemplar mide más de seis metros. Hasta el momento de ser escrito este artículo, las autoridades no habían iniciado aún las tareas de remoción del animal y solo instalaron una cinta de seguridad para mantener a la población alejada.
Además del riesgo sanitario, se busca evitar la manipulación indebida de un animal que, aunque sin vida, sigue siendo patrimonio natural y objeto de estudio científico.
ANTECEDENTE EN VICENTE LÓPEZ
Este hallazgo en pleno corazón porteño se suma al ocurrido hace apenas seis días en aguas de Vicente López, en la provincia de Buenos Aires. Allí, otro cetáceo apareció varado a la altura del kilómetro 18 del canal costero.
El animal, también sin signos vitales, fue descubierto en aquella madrugada por un grupo de pescadores y motivó un amplio operativo de Prefectura Naval.
En aquel caso, se realizaron extracciones de muestras para analizar las causas de la muerte, un protocolo que se espera repetir con el ejemplar hallado en la Costanera Norte.
ADEMÁS AVISTAJES EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Pero la historia reciente de las ballenas en territorio bonaerense no es solo de tragedia. Hace apenas tres días, un grupo de pescadores platenses vivió una experiencia insólita frente a las costas de Orense, en el partido de Tres Arroyos.
Mientras estaban embarcados, al menos dos ballenas francas los rodearon durante casi una hora, regalando un espectáculo que quedó registrado en varios videos.
Aunque las imágenes transmiten cierta serenidad, no faltaron momentos de tensión: la embarcación, tres veces más pequeña que los cetáceos, quedó literalmente a merced de esos imponentes animales que, en su viaje migratorio, cada vez se dejan ver más cerca de las playas bonaerenses.
En menos de una semana, el Río de la Plata y las costas bonaerenses pasaron del asombro al desconcierto. Las ballenas, esos viajeros sin fronteras, irrumpieron tanto en aguas abiertas como en espacios urbanos, y lo hicieron con la misma contundencia: recordando que los límites políticos no existen para la naturaleza y que el mar —y sus habitantes— todavía guarda secretos que escapan a la lógica de nuestras jurisdicciones.
¿Y AHORA QUE CON LA BALLENA PORTEÑA?
El hallazgo en la Costanera Norte tomó por sorpresa a los vecinos y turistas que suelen transitar esa zona ribereña. Durante la mañana del martes, el cuerpo de la ballena sigue visible desde la costa, flotando parcialmente sobre las aguas marrones del Río de la Plata.
Las autoridades, si bien mantienen un cordón perimetral para impedir el paso, advirtieron que la extracción del animal podría demorar varias horas o incluso días, debido a su tamaño y peso.
Mientras tanto, científicos y especialistas evalúan realizar estudios para determinar si la muerte del cetáceo guarda relación con algún fenómeno ambiental o sanitario que afecte a la fauna marina en la región.

