Alejandra Rodríguez es una abogada y periodista que, a sus 60 años, decidió dar un volantazo y anotarse para representar a Argentina en la próxima edición de Miss Universo, el emblemático certamen de belleza. Oriunda de La Plata y residente de Brandsen, la Miss Provincia de Buenos Aires se animó a dar el primer paso para romper con los mandatos de la edad.
Rodríguez logró coronarse como Miss Buenos Aires tras superar a otras 35 candidatas bonaerenses, cuyas edades iban desde los 18 a los 73 años. El próximo 25 de mayo, competirá con las representantes de cada una de la provincias argentinas para convertirse en Miss Universo Argentina. En caso de superar esta instancia, tendrá la posibilidad de competir por ser la mujer más linda del mundo, en el certamen que se realizará en México en noviembre.
Pero la llegada de Alejandra a esto concurso no fue causal, ya que por primera vez en su historia Miss Universo modificó los requisitos de ingreso, eliminado el límite de edad y otros requisitos discriminatorios como el peso y la talla. De esta manera, la tradicional competencia solo exige ser mayor de 18 años.
“Quiero destacar la labor Francy Lezcano que es la Directora Provincial del certamen, porque ella viene luchando con este tema de la inclusión y este año se logró. Eso me permitió a mí, con mis 60 años, poder presentarme y, finalmente, terminar ganando”, expresó Alejandra Rodríguez en diálogo con Gente Despierta por FM La Cielo 103.5.
En este sentido, la abogada explicó que su motivación para participar fue la nueva reglamentación del concurso, que refleja un cambio de época libre de prejuicios. “Yo creo que todo esto es un cambio cultural sobre los paradigmas de belleza. Primero viene el cambio cultural y después el cambio de reglamento. El año pasado llegó a la final del certamen una chica que no obedecía los estándares de peso corporal y, sin embargo, hizo un papel excelente y era una diosa. No ganó, pero tuvo una calificación muy buena”, remarcó la participante.
Asimismo, la bonaerense señaló la necesidad de romper con los prejuicios instalados sobre las personas mayores y, con su historia, busca ser inspiración para que otras mujeres y hombres de su edad se arriesguen a explorar nuevos caminos.
“Lo que está ocurriendo es que mucha gente se siente inspirada. No en cuanto a certámenes, sino en otros aspectos de la vida. En mi caso puntual con la edad, pero tal vez otros porque no se sienten dentro del estándar típico de belleza. Uno no puede cumplir con ese requisito tan estricto que existía antes, pero si puedo cumplir con proyectos que tenía postergados, trabajar en algo distinto o cumplir un sueño”, añadió.
“Me parecía muy interesante esta propuesta nueva de inclusión y sentía que yo podía representar a todo ese grupo de gente que tal vez se sentía postergada por sentirse vieja o mayor. Está el prejuicio de que una persona por ser vieja no puede hacer nada y por eso te mandan a jugar a las bochas en la plaza. Somos personas que tenemos mucho para dar, que nos mantenemos bien, que hacemos deporte y que estamos en condiciones de trabajar. Esto es otra cuestión que yo remarco, los requerimientos de edad en las propuestas laborales. Se excluye a muchísima gente que tal vez es muy valiosa”, concluyó Alejandra.


