Un importante avance en la comunidad científica internacional está directamente relacionado con las Abuelas de Plaza de Mayo. En la búsqueda de sus nietos y nietas apropiados durante la última dictadura cívico-eclesiástico-militar, ellas trabajaron con diferentes técnicas, desde la recolección de datos testigos, a la incorporación de una nueva variable para determinar la identidad por sangre.
Muchas mujeres se encontraban embarazadas o con hijos cuando fueron secuestradas. “Los niños nacidos en cautiverio en maternidades clandestinas o secuestrados con sus padres en su mayoría fueron retenidos como botín de guerra, entregados a familias relacionadas en general con las fuerzas armadas, y sus identidades fueron fraguadas al ser inscriptos como hijos de sus apropiadores“, expresó la Dra. Mariana Herrera Piñero, Directora General Técnica del Banco Nacional de Datos Genéticos en la introducción del libro Una pregunta. 30 años.
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Las Abuelas de Plaza de Mayo comenzaron la búsqueda de los casi 500 niños y niñas robados antes de terminada la dictadura. Y, tras la vuelta de la democracia se creó en 1987 el primer banco de datos genéticos.
¿Se podía determinar parentesco con los abuelos u otros familiares?
Para 1970 los exámenes de sangre para determinar paternidad ya eran conocidos, sin embargo hasta el momento no había casos de abuelos u otros familiares que compararan su información genética para determinar el parentesco. En este caso los padres estaban desaparecidos, de ahí surgió la pregunta ¿se podría usar la sangre de los abuelos u otros familiares para reconocer a los nietos?
Las Abuelas visitaron academias, universidades y grupos de investigadores, hasta que finalmente en Estados Unidos, un grupo de investigadores e investigadoras se ofreció a ayudarlas.
La científica norteamericana Mary Claire King, mundialmente reconocida por haber identificado los genes responsables del cáncer de mama e identificar que humanos y chimpancés son genéticamente idénticos en un 99%, se comprometió en el trabajo por los derechos humanos. Participó en el desarrollo del “índice de abuelidad” que garantiza un 99,99 por ciento de eficacia en la determinación de parentesco, por lo tanto la Justicia debió incorporarlo como prueba.
El Banco Nacional de Datos Genéticos
A mediados de los años 80, desde Abuelas impulsaron la creación de un banco para almacenar sus perfiles genéticos y garantizar la identificación de sus nietos. De esta forma, el Congreso de la Nación creó por ley el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) que se encarga de resolver la filiación de las niñas y niños apropiados durante la última dictadura.
El Banco almacena muestras genéticas de los familiares que buscan niños y niñas y de las personas que se presentan por sospechas de ser hijos o hijas de desaparecidos por el terrorismo de Estado. Si una persona se presenta y el resultado es negativo los datos se almacenan y si, por nuevas informaciones una familia comienza la búsqueda ese resultado puede cambiar a positivo.
Guillermo Amarilla Molfino: una muestra “negativa”, que paso a “positiva”
“Llegue a Abuelas por la convocatoria que hicieron cuando las personas de mi generación rondábamos los 20 años”, contó Guillermo Amarilla Molfino a Infocielo.
Actualmente tiene 41 años. Se acercó en el marco de una campaña que apuntaba a nietos y nietas, que ya eran mayores de edad. “En un principio la búsqueda de abuelas estaba dirigida a terceros, personas que pudieran aportar datos, que tuvieran sospechas, pudieran acercarse con datos sobre posibles casos de apropiación. Cuando nosotros empezamos a tener 20 años, las abuelas deciden emprender otro tipo de búsqueda que tenía que ver con que indaguemos nosotros mismos sobre nuestra identidad”, aclaró.
Se procedió a una extracción de sangre para cotejar las muestras de Guillermo con las del Banco Nacional de Datos Genéticos y el primer resultado que arrojó el cotejo fue negativo.
“Eso tiene sus razones, así como también tiene sus razones el por qué después de dos años terminó dando positivo”, continuó y agregó que “ese primer resultado tiene que ver con que mi familia no conocía sobre el embarazo de mi mamá en el momento de su secuestro entonces nadie estaba buscando al hijo de Marcela”.
Un aporte clave que cambió todo
En una de las causas de Campo de Mayo, una sobreviviente reveló una pista que inició la sospecha. Se rescata un fragmento de su declaración en el que contó que uno de sus secuestradores, torturadores, le dice literalmente que no iban a permitir que haya más mujeres y varones juntos en Campo de Mayo por lo que había pasado con Amarilla y Molfino.
“Ella no la vio embarazada a mi mamá pero con estas palabras que suelta un represor, deduce que podría tratarse de un embarazo”, expresó Guillermo.
Ese dato lo tomó la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad y se inició una investigación. “A partir de ese testimonio se acercan a mi familia materna y paterna, que hasta ese momento no se sabía que era mi familia. Se les hace una extracción de sangre y se coteja con las muestras mías que ya habían quedado alojadas, depositadas en el Banco Nacional de Datos Genéticos”.
A través de una muestra depositada y el avance de un proceso judicial se pudo llegar a la verdad. Amarilla resaltó la importancia de la existencia del Banco de Datos Genéticos: “Es un elemento crucial y determinante para llegar a las respuestas”.
“En otros casos son las muestras de familiares que están buscando a sus nietos o hermanos y dejaron sus muestras esperando que algunos o algunas personas que tengan sus dudas se acerquen y finalmente se pueda dar ese encuentro” resaltó.
Si tenés dudas sobre tu identidad y creés que podés ser hijo o hija de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico militar o conocés a alguien que puede ser hijo o hija de desaparecidos, contactate con Abuelas a través de la web https://www.abuelas.org.ar/.
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