Rodrigo Remón, vecino de la localidad bonaerense de Munro, en el partido de Vicente López, pasó casi 2 años empeñado en concretar uno de sus deseos: confeccionar un traje idéntico a Chewbacca, el entrañable personaje de Star Wars. Lo terminó apenas hace unas semanas y el parecido es asombroso.
“Lo empecé a hacer a principios de 2019, cuando falleció Peter Mayhew, el actor que hizo de Chewbacca en la trilogía clásica”, cuenta Remón en diálogo con INFOCIELO y comenta: “Yo ya tenía dos trajes, un Stormtrooper y un At-At driver aprobados en las legiones”.
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Según explica el artífice del “Chewie” munrense, que le creó un perfil de Instagram al wookie, la Legión 501 y la Rebel Legion, donde fueron admitidos todos sus trajes, son organizaciones internacionales sin fines de lucro que reúnen a personas de todo el mundo interesadas en representar a los personajes de Star Wars con trajes réplica de los que se utilizan en las películas.
“Lo que hacen es dedicarse a la solidaridad y están apadrinados por George Lucas, Lucasfilm y ahora también son moderados por Dinsey”, menciona Remón y aclara que, si bien cualquiera puede formar parte de las legiones, “no se puede entrar con un disfraz cualquiera. No podés hacer un Stormtrooper de goma eva y unirte”.
Los trajes deben ser iguales a los de las películas y por eso, dentro de las legiones existen normativas que establecen detalladamente cuáles son los materiales con los que se deben confeccionar cada uno ellos y cuáles deben ser sus escalas.
“Hacer un Stormtrooper en la casa de uno es imposible porque es una armadura que se hace con PVC termoformado, que requiere de unas máquinas especiales”, explica Remón, aunque aclara que, con el traje de Chewbacca, fue distinto: “Me encargué de armarlo todo yo solo a excepción de coserle los pelos del cuerpo, que me lo hizo un colega que hace wookies”.
Indagando en internet, a través de tutoriales de YouTube y foros de fanáticos en distintos idiomas Rodrigo Remón diseñó cada parte del cuerpo del icónico personaje, desde las manos y las patas hasta la cabeza.
“La parte más difícil era hacer la cara porque Chewbacca no cuenta con una rostro premoldeado. Podés llegar a conseguir un molde 3D pero, por lo general, en todas partes del mundo los hacemos a mano viendo fotos y referencias”, señala Remón, que tuvo que elaborar una imagen mental de cómo se vería Chewie sin pelos para poder definir sus facciones, “tuve la suerte de estar bastante acertado en cuanto a la imaginación porque me lo eligieron como uno de los tres mejores del mundo”.
Su traje mide más de 2,15 metros, tal como lo establecen los manuales de las legiones, por lo que debe utilizarlo usando zancos, que le permiten alcanzar esa altura. Además, su creador, que es diseñador gráfico y trabaja en una empresa tecnológica, se las ingenió para incorporarle a la cabeza de Chewbacca un sistema de sonido que se acciona cuando abre la boca, emitiendo los gruñidos característicos del guerrero wookie.
Remón asegura que, el de Chewie, “es un traje infinito, porque siempre tenés cosas para agregarle o modificarle”. Es por eso que, por más que se vea hiperrealista, recientemente modificó la boca del personaje, posibilitando que los labios superiores se levanten cuando abre la boca, haciendo el mismo gesto que un perro rabioso, y actualmente trabaja en un nuevo sistema para los zancos que utiliza para mover las patas del personaje.
“Cuando la gente lo ve a Chewie, genera impresión y capaz intimida un poco al principio, pero miedo no; todos lo adoran y quieren abrazarlo”, asegura el hombre que le da vida al simpático wookie y observa: “Para mí es un personaje increíble, junto con Citripio y Artoo. Están prácticamente en toda la saga y tienen muchas particularidades, pero Chewie es el compañero más fiel de la galaxia, tiene ese sentido de un ser puro, de la amistad”.
Chewbacca solidario
Rodrigo Remón tiene 45 años, nació en 1975, 2 años antes de que se estrenara la primera entrega de la saga de “La Guerra de las Galaxias” -en inglés, Star Wars-. A pesar de los problemas que tuvo su creador, George Lucas, para financiarla, la película fue un éxito y, cuando Rodrigo tenía 5, se estrenó la segunda parte, “El Imperio Contraataca”. Cuando cumplió 8, llegó a la pantalla grande “El Regreso del Jedi”, que completaría la trilogía original. Así como tantas otras personas nacidas en la misma época, se crio con Star Wars y se enamoró de por vida de la saga galáctica más famosa del mundo. Pero no es solo su entusiasmo inagotable por las películas producidas por Lucasfilm y todo lo que tenga que ver con ellas lo que lo motiva, sino que hay una historia de fondo que se vincula con Felipe, su hijo mayor, de 7 años.
“La hemos pasado muy difícil en un momento de nuestras vidas porque nació con Síndrome de Williams, una enfermedad extraña que se da en 23 mil niños y que representaba un problema congénito en el estrechamiento de la arteria aorta por encima de las coronarias”, relata Rodrigo que, en aquel momento vivía con su familia en Singapur, uno de los países más ricos del mundo y el más rico de Asia, “estando allá teníamos todos los medios tecnológicos y acceso a todo, pero los médicos no nos podían dar ninguna respuesta”.
En 2014, luego de consultar a 5 cirujanos cardiovasculares de gran trayectoria en el país asiático, decidieron volver a Argentina y pasar por el Hospital Garrahan.
“Ahí nos solucionaron absolutamente todo. Lo operaron a Felipe, que tenía un año, y todo salió diez puntos, ahora hace vida normal”, reconoce Remón y recuerda la situación que lo animó a sumarse a las legiones: “Recorriendo los pasillos del Garrahan, me cruzo un día con personas con trajes de Star Wars. Yo estaba enloquecido porque los veía y eran los originales, no eran los del trencito de la costa”.
Después de averiguar que se trataba de la Legión 501 y que sus miembros se acercaban frecuentemente a compartir un momento con los niños que se encontraban internados, pensó que esa sería su misión.
“Cuando el Garrahan, un hospital público y gratuito, hizo eso por mi hijo dije ‘esto es muy groso a nivel mundial’. Yo venía del primer mundo, de un lugar increíble que había superado en calidad de vida a Canadá, y cuando llegamos al Garrahan, superamos todo eso”, dice con orgullo el padre de Felipe y considera que “la mejor manera de devolverle a las instituciones que se dedican a los niños algo de lo que ellos hacen era sumándome a las legiones y llevarles sonrisas a los chicos”.
Según Remón, uno de los propósitos de las legiones es la solidaridad y por eso suelen visitar niños que están en hospitales, comedores y merenderos para que pasen un momento distinto, olvidándose por un rato de las difíciles situaciones que atraviesan. Además, a partir de su participación en eventos como la Comic Con o Argentina Game Show, recaudan fondos para donar a ese tipo de instituciones de caridad para los más chicos.
“Por más que parezca muy pequeño, es un gran aporte que lográs en los niños, es increíble verlos sonreir y cómo quedan maravillados cuando te vas. Hay historias muy fuertes dentro del hospital porque hay chicos que están con tratamiento oncológico y capaz volvés al mes y ya no están”, comenta Remón que junto con sus compañeros legionarios esperan volver pronto a la presencialidad en los centros de salud para acompañar a los nenes, “estamos todos con espectativa de volver y muchos trajes nuevos, como el de Chewie se terminaron en cuarentena, así que, ni bien se abra esto de las visitas, vamos a estar ahí”.
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