Las tensiones dentro del peronismo volvieron a quedar expuestas tras las duras declaraciones del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, quien cuestionó con extrema dureza el liderazgo de Cristina Kirchner y puso en duda el funcionamiento actual del Partido Justicialista. Sus palabras tuvieron lugar luego de una reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli, en un contexto político marcado por la discusión de la reforma laboral y la crisis por los incendios forestales en varias provincias.
“Estamos cansados de que la señora digite a dedo todo lo que tiene que hacer”, lanzó Sáenz al referirse a la expresidenta, a quien acusó de ejercer un control autoritario sobre el PJ. En esa línea, sostuvo que “hay que terminar con estos gestos de autoritarismo que no nos hacen nada bien” y recordó las intervenciones partidarias en distintos distritos, como Salta, Jujuy y Misiones, que, según afirmó, terminaron teniendo un alto costo electoral. En ese marco, el gobernador salteño elevó aún más el tono y apuntó de manera directa contra la expresidenta al sostener que “hay que intervenirle a ella”.
El mandatario salteño fue más allá y aseguró que el Partido Justicialista atraviesa un estado de virtual acefalía. “Está completamente acéfalo”, respondió cuando fue consultado sobre la conducción partidaria, en un escenario atravesado por la condena e inhabilitación de CFK, quien formalmente continúa como presidenta del PJ nacional. “Hablan de renovar, pero renovar no es reciclar”, sentenció.
Las críticas también dejaron entrever la interna que atraviesa al peronismo bonaerense, donde el liderazgo de Axel Kicillof es observado con atención por los gobernadores. Aunque Sáenz evitó confrontar de manera directa con el mandatario bonaerense, deslizó una definición que resonó fuerte puertas adentro del partido: “De una vez por todas le tienen que dar la oportunidad a la gente de renovar el partido que terminaron destruyendo”.
Entre la crisis del PJ y el diálogo con Milei
Las declaraciones se produjeron tras un encuentro en Casa Rosada encabezado por Santilli, del que participaron gobernadores de distintas provincias para abordar la situación de los incendios forestales y el impulso a una Ley de Emergencia Ígnea. El diálogo, que reunió a mandatarios de diversos signos políticos, dejó expuesta una agenda común en materia de recursos y asistencia, pero también habilitó lecturas políticas más amplias.
En paralelo, Sáenz volvió a mostrarse dispuesto a acompañar algunas iniciativas del Gobierno nacional, entre ellas el proyecto de reforma laboral que impulsa La Libertad Avanza. Esa postura lo ubica en una posición incómoda dentro del peronismo, donde varios sectores lo miran con desconfianza por su cercanía con Javier Milei y su disposición a respaldar medidas clave del oficialismo.

Así, mientras el PJ debate si logrará una lista de unidad o si el Movimiento Derecho al Futuro de Kicillof terminará de romper para competir por la conducción partidaria, las palabras del gobernador salteño reavivan la disputa interna. Con Cristina fuera del escenario electoral pero aún influyente, y con los gobernadores reclamando mayor autonomía, el peronismo vuelve a exhibir una fractura que combina pasado, presente y una renovación que, por ahora, sigue siendo más consigna que realidad.

