Demian Reidel, físico y economista cercano al presidente Javier Milei, presentó su renuncia este lunes como presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), la empresa estatal que opera las centrales nucleares del país. Su salida se da en medio de una fuerte investigación por presuntas irregularidades internas, y cierra el capítulo de uno de los funcionarios más cuestionados del Gobierno.
Reidel, que llegó al cargo en abril de 2025 con la promesa de impulsar una reforma profunda del sector energético —incluida una privatización parcial de la empresa estatal— dejó su puesto tras semanas de polémica y denuncias por supuestos sobreprecios en contratos de servicios y compras tecnológicas.
Su gestión estuvo marcada por una frase que se volvió viral y que expuso al oficialismo: durante un foro internacional para atraer inversiones tecnológicas, Reidel afirmó en inglés que “Argentina tiene enormes ventajas y un problema: que está poblada por argentinos”. Ese comentario, interpretado como un desprecio hacia la sociedad argentina y particularmente hacia regiones como la Patagonia —con abundantes recursos y potencial energético— generó un fuerte rechazo público y tensiones internas.
Con la investigación en curso por sobreprecios que incluyen, según denuncias internas, valores muy superiores a los de mercado en servicios de limpieza de las centrales y la compra de software, la presión sobre su figura creció hasta lograr su salida. Reidel negó irregularidades y sostuvo que sus movimientos financieros personales fueron “transparentes”, aunque su renuncia se oficializó en la asamblea de accionistas de la compañía.
En su lugar asumirá Juan Martín Campos, especialista en seguridad nuclear y exdirectivo de una empresa del sector, en un intento de dar un nuevo giro a una conducción profundamente cuestionada.

