El intendente de Chacabuco, Víctor Aiola no tiene paz. Después de tener que afrontar el escándalo que generó su visita a un comedor escolar –porque su plato lucía más suculento que el de los niños del lugar-, ahora el jefe comunal de Cambiemos debió soportar un desembarco ultrakirchnerista en su distrito.
Fue el alcalde de San Antonio de Areco, Francisco Durañona, quien llegó a suelo chacabuquense con agenda política. La excusa de la presencia fue la presentación del libro “La Estafa del Tarifazo”, del especialista Federico Bernal, que también estaba.
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Además del autor, “Paco” compartió la mesa con las dos jóvenes promesas de Unidad Ciudadana en ese distrito, Julieta Garello y Francisco Bruno, quienes no esconden sus intenciones de competir electoralmente.
“Gracias por visitarnos, las y los chacabuquenses felices con tu presencia. Este pueblo ya te abrió sus puertas. Viviremos y venceremos. No tengo dudas”, expresó Garello e su cuento de Twitter.
“Gracias por estar en Chacabuco debatiendo junto a compañeros y compañeras de organizaciones sindicales, productivas y educativas de nuestra comunidad. La Provincia necesita dirigentes que estén en los territorios construyendo y proponiendo nuevos sueños”, posteó Bruno en la misma red social.
Durañona, totalmente lanzando en su campaña para Gobernador, aprovechó para mantener un encuentro en el local de “Fuerza Peronista Para la Victoria” con dirigentes y referentes de la sociedad civil.
Durañona llegó acompañado del diputado provincial Mariano Pinedo (FPV-PJ), uno de sus principales aliados. En uno de sus tuits sobre la jornada, el legislador habló del “próximo Gobernador”.
La llegada de Durañona mereció también cobertura periodístico local, lo que no cayó nada bien en la Municipalidad. En las últimas elecciones, el macrismo arrasó y metió cinco de nueve concejales en juego. Si bien el oficialismo sacó un 52%, hay que tener en cuenta que el peronismo fue divido y UC sacó 20% y el randazzismo 16%.
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