En el programa La Cornisa, Luis Majul protagonizó un insólito momento televisivo al quebrarse en silencio mientras entrevistaba a Patricia Bullrich sobre la tragedia en Bahía Blanca.
La ministra, en una actuación coordinada, también adoptó un tono compungido. El episodio, visto en redes como una “puesta en escena”, se convirtió en blanco de burlas y expuso el intento del gobierno de construir un relato emotivo tras su inacción.
Un momento televisivo para el olvido
El domingo por la noche, en La Cornisa, Luis Majul recibió a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para hablar sobre el desastre en Bahía Blanca. Lo que debía ser una entrevista convencional terminó convirtiéndose en una escena digna de un mal guión.
Cuando el conductor mencionó la situación en la ciudad bonaerense, su expresión cambió abruptamente. Bajó la cabeza, se quedó en silencio y fingió contener las lágrimas. Durante varios segundos, pareció sobrepasado por la emoción. Como en un acto ensayado, Bullrich tomó la palabra con la voz entrecortada, intentando sumarse al dramatismo de la escena.
La sobreactuación fue tan evidente que en las redes sociales no tardaron en señalar lo ridículo del momento. Usuarios de X compararon la situación con escenas mal actuadas de telenovelas y se rieron de la pobre ejecución del intento de mostrar sensibilidad ante la tragedia.
Una puesta en escena fallida
El problema con las malas actuaciones es que se notan. Y en este caso, la falta de naturalidad fue tan burda que el efecto buscado terminó siendo el contrario. En lugar de generar empatía, la escena provocó incredulidad y burlas.
El montaje quedó aún más en evidencia porque horas antes, Bullrich había sido repudiada por vecinos de Bahía Blanca durante su visita a la ciudad. Como informó anteriormente Infocielo —en contraste con el silencio de los grandes medios nacionales—, la ministra fue echada del lugar entre insultos y reclamos. No hubo anuncios de asistencia concreta ni medidas para ayudar a los damnificados, solo un fugaz paso para la foto.
Control de daños en vivo
El intento de Majul y Bullrich de reconstruir la imagen de la ministra con un show lacrimógeno en horario central fue una maniobra de control de daños.
La estrategia fue clara: reemplazar la falta de gestión con un relato emotivo transmitido por un medio afín al gobierno.
Pero la sobreactuación fue tan burda que terminó generando el efecto contrario.
Si la intención era transmitir sensibilidad y compromiso, lo único que lograron fue exponer la maquinaria mediática con la que intentan maquillar la inacción.
Una tragedia que no se disimula con lágrimas falsas
Mientras Majul y Bullrich ensayan el guion de la compasión televisada, Bahía Blanca sigue enfrentando las consecuencias de una catástrofe que el gobierno no supo ni quiso gestionar.
La tragedia no se resuelve con lágrimas de cocodrilo en pantalla, sino con medidas concretas. Pero parece que, para algunos, la puesta en escena es lo único que importa.

