La sesión especial impulsada por la oposición para avanzar con una moción de censura contra Manuel Adorni terminó naufragando este martes por falta de quórum. Pero detrás del resultado quedó expuesta una negociación política que permitió al Gobierno ganar tiempo en medio de la crisis que atraviesa el jefe de Gabinete por las inconsistencias detectadas en sus declaraciones juradas.
En el centro de la maniobra apareció una figura inesperada: Silvana Giudici. La diputada de La Libertad Avanza salió públicamente a defender la posición oficialista luego de que el legislador de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, recordara que Patricia Bullrich había impulsado años atrás un proyecto para reglamentar el artículo 101 de la Constitución que habilitaba la interpelación y la moción de censura sin necesidad de atravesar el trámite legislativo tradicional.
“Todo asunto tratado sobre tablas requiere mayoría de dos tercios”, respondió Giudici para justificar por qué, según su interpretación, la oposición no podía avanzar sobre Adorni.
La discusión que dejó al descubierto el problema
El intercambio parecía una discusión técnica sobre reglamentos parlamentarios. Sin embargo, terminó revelando algo más profundo. Ferraro sostuvo que la Constitución y los antecedentes legislativos permiten que la interpelación y la moción de censura sean tratadas directamente por los plenos de ambas cámaras sin necesidad de dictámenes previos.
Giudici respondió que los proyectos carecían de dictamen y que cualquier tratamiento sobre tablas requería una mayoría agravada de dos tercios. Pero la propia secuencia política terminó debilitando ese argumento. Si la moción de censura era tan inviable desde el punto de vista reglamentario como sostenía la diputada, el oficialismo no habría necesitado desplegar una compleja negociación con el PRO y sectores de la UCR para evitar que el tema llegara al recinto.
Por el contrario, el Gobierno trabajó durante toda la jornada para garantizar que la sesión fracasara y para trasladar la discusión a un terreno mucho más favorable.
La maniobra para ganar tiempo
La clave para desactivar la ofensiva opositora fue un acuerdo entre La Libertad Avanza, el PRO y la UCR – dos sectores aliados pero que pedían la salida de Adorni- para abrir el próximo 30 de junio la Comisión de Asuntos Constitucionales y tratar allí los seis expedientes vinculados al Jefe de Gabinete.
La decisión tuvo una consecuencia inmediata: la sesión especial quedó sin quórum y el Gobierno obtuvo al menos una semana adicional para administrar una crisis política que no logra cerrar.
Pero además le permitió recuperar el control de los tiempos parlamentarios. En comisión no existen plazos obligatorios para emitir dictamen y la mayoría oficialista tiene capacidad para estirar el tratamiento durante semanas. Incluso, algunos sectores opositores admiten que el tema podría quedar postergado hasta después del Mundial y del receso invernal.
Por eso, más allá de la discusión jurídica, la verdadera batalla giró alrededor de otra cuestión: evitar que el caso Adorni se debatiera de inmediato en el recinto.
De la lucha contra la corrupción al blindaje político
La participación de Giudici también llamó la atención por su recorrido político. La actual diputada construyó buena parte de su carrera impulsando iniciativas vinculadas a la transparencia institucional y al combate contra la corrupción. Entre otros proyectos, promovió medidas para impedir que los delitos contra la administración pública pudieran ser alcanzados por indultos.
Sin embargo, esta vez quedó al frente de una estrategia orientada a blindar a uno de los funcionarios más cuestionados del Gobierno por presuntos hechos de corrupción.
El episodio también volvió a exhibir las idas y vueltas en el universo que integran La Libertad Avanza y sectores del PRO y la UCR dialoguista.
Paradójicamente, el intento de Giudici por demostrar que la oposición no podía avanzar terminó revelando la principal preocupación de la Casa Rosada: evitar que el Congreso discutiera el caso Adorni en el recinto y ganar tiempo para intentar salir de una crisis que, hasta ahora, sólo parece profundizarse.

