La crisis política que atraviesa el gobierno nacional por el caso Adorni, producto de las inconsistencias detectadas en las declaraciones juradas y la admisión de fondos no declarados por parte del Jefe de Gabinete, sumó este viernes un nuevo capítulo. Otra vez el PRO, principal aliado legislativo de La Libertad Avanza, elevó el tono de sus cuestionamientos y apuntó directamente contra Javier Milei.
“Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, expresó el partido fundado por Mauricio Macri en un mensaje difundido este viernes.
La frase representó un escalón más en la presión que viene ejerciendo el macrismo sobre el Gobierno. Ya no se trata únicamente de cuestionar la conducta del funcionario, sino de plantearle al propio Milei que sostener a Adorni podría tener un costo político para el proyecto libertario.
El aliado que puede convertirse en problema
La advertencia cobra especial relevancia porque proviene del principal sostén parlamentario del oficialismo desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.
Durante el último año y medio, el PRO fue determinante para la aprobación de numerosas iniciativas impulsadas por La Libertad Avanza. Sin esos votos, buena parte de la agenda legislativa del Gobierno habría encontrado serias dificultades para avanzar.

Sin embargo, el endurecimiento del discurso abre interrogantes sobre cuál será la postura del macrismo si la oposición avanza con pedidos de investigación parlamentaria sobre Adorni o incluso con una eventual moción de censura.
En ese escenario, el PRO podría transformarse en un actor decisivo. Sin sus legisladores, cualquier ofensiva opositora tendría dificultades para prosperar. Con ellos, el panorama sería muy diferente.
Una amenaza y una negociación
Por ahora, nada indica que Mauricio Macri esté dispuesto a romper definitivamente con Milei o a sumarse a una estrategia de desgaste impulsada por el peronismo y otros sectores opositores.
De hecho, una ofensiva frontal contra el jefe de Gabinete podría clausurar cualquier posibilidad de reeditar un frente electoral común entre el PRO y La Libertad Avanza, una alternativa que todavía sigue presente en distintos distritos del país y particularmente en la provincia de Buenos Aires.
Pero justamente por eso el mensaje adquiere una dimensión política mayor. Al mostrar que tiene capacidad para incomodar al Gobierno en uno de sus momentos más delicados, el macrismo también fortalece su posición en una negociación que excede el caso Adorni y alcanza la discusión sobre candidaturas, alianzas y el reparto de poder dentro del espacio no peronista.
Las diferencias que vuelven a aflorar
La nueva crítica también volvió a poner en evidencia las tensiones que atraviesan la relación entre Milei y Macri. Aunque ambos espacios comparten una alianza legislativa de hecho y coinciden en buena parte de la agenda económica, las diferencias por el armado político, la estrategia electoral y la distribución de poder nunca terminaron de resolverse.
Mientras algunos dirigentes del PRO, como Diego Santilli, impulsan una convergencia cada vez más profunda con La Libertad Avanza, otros sectores cercanos a Macri buscan preservar la identidad partidaria y evitar una absorción por parte del oficialismo.
La crisis de Adorni apareció así como un nuevo capítulo de una disputa más amplia. Una discusión que excede la situación del jefe de Gabinete y que vuelve a poner a prueba la relación entre el Presidente y el principal aliado político que tuvo desde que llegó al poder.

