Transcurrida poco más de una semana desde las elecciones que marcaron el fin de su gobierno, Mauricio Macri no descansa. Ahora, apunta los cañones hacia sus socios dentro de Cambiemos, con el objetivo de mantener el liderazgo dentro del espacio, que disputan los radicales, pero también sus “pollos” María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.
En el radicalismo, los rebeldes son el mendocino Alfredo Cornejo, que deja la Gobernación para disputar el lugar de jefe de la Bancada en la Cámara de Diputados, y Enrique “Coti” Nosiglia, que emerge como un nombre para encaminar la “transición” del radicalismo desde la posición de socio minoritario a nave insignia de Cambiemos.
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Ni Macri ni su entorno parecen dispuestos a entregarse sin pelear. Invirtieron tiempo, dinero y energía en remontar el resultado de Agosto, que era un pasaje sin retorno al destierro de la política, y logró una derrota digna en las generales. Para eso llenaron algunas plazas y también lograron una postal épica en la 9 de Julio.
Para reforzar esas posiciones, el PRO “Puro” lanzó una campaña en las redes. El hashtag de moda es #ElLíderEsMacri, que pronto se coló entre las tendencias de Twitter Argentina. La mayoría de los mensajes que engloba son dirigido a la rebeldía radical, con una retórica que parece marca registrada del jefe de Gabinete, Marcos Peña, y de su ejército de bytes.
Los mismos radicales inútiles que viven rosqueando con el peronismo y que llevaron al radicalismo a la ruina, ahora se quieren subir al caballo del 41%.
Radicales, acá el jefe de la batuta es Macri. Sin él ustedes ya no existirían. O se hubieran ido en
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