La administración de Axel Kicillof encara el último tramo de la pista y se prepara para despegar. Se vienen dos meses que signarán cualquier éxito o fracaso futuro. La deuda externa, el primer presupuesto y las paritarias son las paradas clave. Pero en el medio hay que atender las acreencias domésticas, la situación apremiante de los municipios y la cuestión de la gobernabilidad.
Paso a paso. Se prevé que los organigramas de Gobierno se completen antes del 31 de enero. Hay un sinfín de subsecretarías vacantes, pero también resta nombrar a los presidentes de las empresas estatales, organismos descentralizados y órganos de control. El criterio que parece primar es el de evitar el “loteo” de subsecretarías para conformar grupos que trabajen en equipo. Hasta ahora se reservaron algunos lugares para dirigentes “sin tierra”, como la Autoridad del Agua o el Consejo Interuniversitario provincial.
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Para la llegada de febrero se prevé encarar el trabajo de encauzar los vencimientos de deuda para hacerlos sostenibles. La primera parada de ese viaje será mañana, cuando se confirme si el 75 por ciento de los tenedores del BP21 acepta la propuesta de posponer el pago de capital que vence el 26 de febrero al 1 de Mayo.
En el Gobierno de la Provincia son optimistas y confían en el trabajo y la experiencia de Axel Kicillof para llevar esa negociación a buen puerto. No obstante, ese diagnóstico se mantiene en reserva: “no hay un termómetro para conocer la situación de los bonistas, las tenencias están muy atomizadas”, aseguraron fuentes calificadas ayer.
Esta mañana trascendió, sin embargo, que uno de los mayores tenedores, Fidelity, al que bien podría llamarse “Fondo buitre”, le dirá que no a la propuesta. No está claro qué porcentaje posee, pero advirtió que buscará que la provincia declare el default. La temperatura, parece, puede ser alta.
Desde Economía salieron a bajarle el tono a la versión. “El proceso continúa abierto, por lo que no se puede anticipar ningún resultado”, contrarrestaron, y precisaron que el mecanismo “sólo permite avisar la aceptación, no el rechazo”. También atribuyeron la proliferación de “rumores” a la intención de afectar “la buena fe y la transparencia del proceso”.
En el minué de la deuda, la Provincia baila con la Nación. Muy pegados. La negociación del BP21 es un termómetro para los planes de Alberto Fernández, que heredó una situación más compleja que la que tiene Kicillof. Deben trabajar en conjunto para hacer sostenibles sus administraciones sin caer en default. Por eso minimizan la pirotecia verbal que se disparan sus respectivos ministros de Seguridad, Sabina Federic y Sergio Berni.
Más allá de cómo se resuelva el reperfilamiento de la deuda, está la cuestión del Presupuesto. Hasta ahora, Kicillof logró aprobar una Ley Impositiva enmendada por la oposición y puede estimar la recaudación propia hasta fin de año. Los cambios que introdujo la oposición significan 10 mil millones menos de lo que esperaba el Gobierno. Lo que viene es planificar cómo se gastará y para eso elaborará la Ley de Presupuesto 2020.
Si la idea es mantener el nivel del gasto de 2019, preservado del efecto erosivo de la inflación, la Provincia tendrá el primer presupuesto “billonario” de su historia. Esos 10 mil millones de pesos representan menos del 1 por ciento del gasto total.
Los gremios estatales -entre ellos los docentes, judiciales, médicos y afines- esperan ansiosos esas definiciones para definir sus pautas salariales. Alberto Fernández le bajó el pulgar a la cláusula gatillo y la Provincia seguirá sus pasos. ¿Cómo se garantizará entonces el mantenimiento del poder adquisitivo? Eso está bajo estudio.
El problema es que las negociaciones deberán encauzarse durante febrero para poder comenzar el ciclo lectivo, el 2 de marzo, con la paritaria resuelta. El Gobierno apuró un programa para poner en condiciones unas 600 escuelas, como gesto de buena voluntad. También trabaja con la Nación para entregar un bono a sus trabajdores. Se sabe que en la paritaria no sólo se discuten salarios.
En el medio hay que ir tapando los agujeros que quedaron de la gestión de María Eugenia Vidal. En algunos ministerios se dejó de atender a los proveedores entre abril y mayo. “Es como si se hubieran anticipado a la derrota después del cierre de listas”, razonó un ministro que acumula facturas impagas por 180 millones de pesos.
En el caso de la obra pública el panorama es peor: hace dos años que no se pagan certificados. El ministro de Infraestructura, Agustín Simone, aludió a que existió una combinación de ajuste e impericia, que llevó a que ni siquiera los trabajos que tienen financiamiento internacional, mediante créditos en dólares que no se pueden desviar a rentas generales, hayan avanzado. Esto llevó a que el Gobierno deba pagar hasta 10 millones de dólares en “multas”.
Los intendentes no la pasan mejor. En el Ministerio de Gobierno hacen fila los que piden auxilio para pagar sueldos y deuda flotante. “La gran mayoría es de la oposición”, aseguran en calle 6. La Provincia atiende esas urgencias con adelantos de coparticipación, descubiertos en el BAPRO o gestiona aportes extraordinarios del Tesoro Nacional. En algunos distritos, como Necochea, la situación es desesperante.
En el Gobierno creen que los Jefes Comunales jugarán un papel preponderante en la agenda que se viene. Esperan negociar recursos y obras en el debate por el Presupuesto para que hagan girar la llave del Senado, donde Juntos por el Cambio tiene mayoría. Para eso, creen, hay que minar el liderazgo que construye Jorge Macri sobre las ruinas del vidalismo.
Hay un convencimiento pleno respecto de que detrás de la figura del intendente de Vicente López está el expresidente de la Nación, a quien le atribuyen las turbulencias en la negociación de la Ley Impositiva. Cualquier parecido con la comentada influencia de Cristina Kirchner ejerció sobre José Ottavis durante la discusión del primer presupuesto de Vidal, allá por 2016, no parece coincidencia.
La búsqueda de otros interlocutores institucionales dentro de la oposición tendrá una prueba de fuego la semana próxima. El próximo martes, la ministra de Gobierno, Teresa García, recibirá a las autoridades del Foro de Intendentes de la UCR, que preside Miguel Fernández, de Trenque Lauquen. El alcalde está alineado con Daniel Salvador, quien a su vez mantiene su alianza con María Eugenia Vidal, quienes son considerados parte del ala dialoguista de la oposición.
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