A más de nueve meses de haber sido gravemente herido durante la represión policial frente al Congreso, Pablo Grillo continúa mostrando avances sostenidos en su proceso de recuperación. En las últimas horas, su familia difundió un video que volvió a generar emoción y esperanza: allí se lo ve al fotoperiodista de buen ánimo, consciente y caminando propios medios, sin silla de ruedas, en el jardín del Hospital M. Rocca, donde sigue adelante con su rehabilitación.
Las imágenes, compartidas este martes, reflejan un progreso que para su entorno resulta tan significativo como reparador, luego de un largo y complejo tratamiento. Grillo permanece internado desde que recibió el impacto de un proyectil disparado por un efectivo de la Gendarmería Nacional durante una marcha de jubilados el pasado 12 de marzo, una manifestación que terminó siendo violentamente reprimida bajo el operativo de seguridad dispuesto por el entonces Ministerio que conducía Patricia Bullrich, hoy senadora nacional.
En paralelo a la difusión del video, la familia informó nuevas mejoras en su estado de salud. Este lunes estaba previsto el retiro de la sonda nasogástrica, un paso clave que le permitirá comenzar a alimentarse de manera autónoma en todas las comidas. En uno de los partes difundidos en los últimos días, destacaron pequeños grandes logros que dan cuenta del avance del proceso: “Volvió a tomar mate, un pequeño placer que significa mucho”.
El mismo comunicado remarcó que Pablo muestra una evolución constante en su control corporal: “Autonomía: está mejorando notablemente su control corporal, por lo que pronto podrían retirarle los pañales”. Además, la familia celebró que “come con más ganas y en cantidad”, una señal alentadora dentro de una rehabilitación que sigue siendo larga y exigente.
Asimismo, en la cuenta de Instagram Justicia por Pablo Grillo, se compartió una foto del fotoperiodista sonriente, con la descripción “En tu cara Bullrich”.
La causa contra el gendarme que disparó
Mientras Pablo avanza en su recuperación, la causa judicial que investiga lo ocurrido durante aquella jornada de protesta también sumó definiciones relevantes. Antes del inicio de la feria judicial, la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó por unanimidad el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas sufridas por Grillo y por el delito de abuso de armas reiterado en al menos otras cinco oportunidades durante el mismo operativo represivo.
En su resolución, los camaristas ratificaron lo que ya había señalado la jueza María Servini: Guerrero fue quien efectuó el disparo que dejó al fotógrafo gravemente herido, además de otros cinco disparos realizados de manera directa y en ángulo horizontal hacia los manifestantes. El tribunal sostuvo que esa modalidad de uso del arma resultó antirreglamentaria, contraria a los protocolos vigentes y de extrema peligrosidad para la integridad física de quienes participaban de la movilización.
Las pruebas incorporadas al expediente (imágenes, peritajes técnicos y reconstrucciones) permitieron establecer que el proyectil fue disparado de forma directa hacia el grupo de personas ubicado frente al cordón policial, desechando cualquier hipótesis de rebote o accidente. La confirmación del procesamiento volvió a poner en el centro del debate el accionar de las fuerzas de seguridad y las responsabilidades políticas detrás del operativo.
En ese marco, la recuperación de Pablo Grillo convive con una verdad que su familia, los organismos de derechos humanos y amplios sectores sociales no dejan de señalar: nada de lo ocurrido fue fortuito. Las secuelas que aún atraviesa el fotógrafo son consecuencia directa de una política de seguridad que habilitó una respuesta represiva frente al ejercicio del derecho a la protesta social.

