Desde el ojo de la tormenta, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, efectuó hoy millonarios recortes sobre el presupuesto de áreas naturales protegidas que afecta directamente a parques nacionales embelmáticos como Iguazó o Nahuel Huapi.
A través de una readecuación presupuestaria, la Administración de Parques Nacionales (APN) sufrió podas en áreas críticas que van desde el mantenimiento básico de los parques hasta obras de infraestructura y programas de conservación. El “tijeretazo” de Adorni lo encuentra bajo la lupa de la opinión pública por las dificultades para explicar sus gastos y estilo de vida suntuoso lleno de propiedades y excentricidades como la “cascada propia”.
El ajuste, que se desprende de las planillas anexas al Artículo 1° del documento oficial, golpea tanto al funcionamiento administrativo central como a la gestión directa de las áreas naturales protegidas y programas de conservación ambiental.
Un recorte que llega a las puertas de cada Parque
El programa de Conservación y Administración de Áreas Naturales Protegidas (Programa 17) es uno de los más afectados, con una rebaja total que supera los $1.381 millones. El ajuste es quirúrgico y se distribuye en casi toda la red de parques nacionales, afectando recursos operativos esenciales:
- Parque Nacional Iguazú y Nahuel Huapi: Sufrieron recortes en mantenimiento de maquinaria, insumos y “otros servicios” por más de $41 millones y $190 millones respectivamente.
- Ajuste en la Patagonia: El Parque Nacional Los Glaciares vio reducidos sus fondos para bienes de consumo (como cubiertas y cámaras de aire) en más de $77 millones, mientras que el Parque Nacional Lanín perdió $156 millones, afectando principalmente servicios técnicos y profesionales.
- Infraestructura paralizada: Uno de los puntos más sensibles es la cancelación de partidas para obras. Se destaca el recorte de casi $395 millones destinados al proyecto de construcción del Centro de Visitantes en el Parque Nacional Talampaya, en La Rioja.
Programas de conservación y formación bajo la lupa
El ajuste no solo alcanza a los parques ya establecidos, sino también a la planificación a largo plazo y la protección de los mares. El Sistema de Áreas Marinas Protegidas sufrió una quita de casi $20 millones, mientras que el programa de Planificación y Ejecución de Políticas de Conservación perdió $269 millones, afectando incluso las transferencias al sector privado y becas.
Por otro lado, la formación de los guardaparques y agentes del sector también se ve comprometida. El programa de Formación y Capacitación (Programa 19) registró una baja de $124 millones, impactando fuertemente en viáticos y pasajes necesarios para la instrucción del personal.
El “ahorro” en las Actividades Centrales
Incluso el funcionamiento burocrático y el sostenimiento de edificios de la propia Administración de Parques Nacionales fueron alcanzados por el recorte. En sus Actividades Centrales (Programa 1), la APN perdió $141 millones, lo que implica menos fondos para alquiler de edificios, energía eléctrica, mantenimiento de sistemas informáticos y adquisición de computadoras.
Este combo de recortes, que también afecta proyectos con financiamiento externo como la Recuperación Sustentable de Paisajes (Programa 27) con una poda de $795 millones, pone en alerta a los sectores vinculados a la conservación, ante el temor de que la falta de recursos operativos deje a los ecosistemas argentinos desprotegidos frente a incendios, caza furtiva o degradación por turismo masivo.

