No fue Javier Milei. Fueron sus espadas políticas Guillermo Francos y Santiago Caputo los que parieron el triunfo legislativo de la Ley Bases, con una rosca que se intensificó en los últimos dos días previos a la sesión en el Senado y terminó entrada la madrugada del día D.
Empoderado, el Jefe de Gabinete fue el encargado de encabezar las negociaciones políticas con los gobernadores para garantizar la aprobación de la Ley. “Hasta las tres de la mañana de la noche anterior, el poroteo les daba en contra”, confió a INFOCIELO un legislador nacional que siguió de cerca el toma y daca.
Para lograr la victoria pírrica, que el oficialismo festejó como el triunfo que fue, corrieron al verborrágico Javier Milei de la escena y le pidieron que se quede en el país hasta después de la votación, pese a que tenía programado el vuelo a la cumbre del G7 por la tarde. Eso permitió que Victoria Villarruel pueda desempatar en caso de que fuera necesario y ahorró una posible impugnación del senador Abdala, el siguiente en la línea sucesoria. No era el Plan A. Conociendo los impredecibles arranques de Milei, sus operadores políticos lo prefieren fuera del país en las vísperas de las definiciones parlamentarias.
Pese a que muchos apuntaron a la decisión de Lousteau de dar quórum, la llave para destrabar la Ley Bases estuvo en el peronismo del litoral, con la cesión a Entre Ríos de la parte argentina en la administración de la Central Hidroeléctrica Salto Grande. Fue el acuerdo por el cual el senador Edgardo Kueider se volcó a favor de la Ley. Él y Carlos Espínola, señalados como “traidores”, fueron los últimos en dar el visto bueno al proyecto oficialista. Su voto generará coletazos en la interna de Unión por la Patria que merecen un capítulo aparte, y les puede costar la afiliación al PJ.
Francos explotó las debilidades de la casta a su favor. El episodio más resonante fue la embajada de la UNESCO que consiguió la neuquina Lucía Crexell a cambio de votar todo a favor. Como deja en claro ésta nota, no fue la única. “¿Sabés lo que vale un voto en el Senado? Es más chico, sos casi un sultán”, bromeó ante éste medio un Diputado Nacional. En menor o mayor medida, todos cotizaron su voto a sabiendas de que el rechazo en el Senado hubiese sido un golpe crítico a la gestión libertaria.
Según afirmó un importante analista político a INFOCIELO, una derrota parlamentaria del Gobierno hubiese generado una fuerte presión sobre el dólar, caída de los bonos y posiblemente una nueva espiral inflacionaria. Francos y Caputo sabían que no podían fallar. Pese a los favores cosechados, el oficialismo necesitó la intervención de la Vicepresidenta para desempatar la aprobación en general de la ley y los primeros dos títulos: facultades delegadas y reforma del Estado. La votación en particular fue aún más sorpresiva.
Contra todo pronóstico, Javier Milei tiene facultades delegadas
Cuando todos daban por descontado el rechazo a las facultades delegadas por el voto negativo anticipado por los radicales Martín Lousteau y Maximiliano Abad, el Gobierno tenía preparada otra jugada: Natalia Gadano y José Carambia, que responden al gobernador de Santa Cruz Claudio Vidal, se fueron del recinto luego de la votación en general y le allanaron el camino al oficialismo.
La última sorpresa a favor de Milei fue la decisión del radical Pablo Blanco, quien votó a favor de delegarle facultades extraordinarias al Presidente, pese a que en la previa había dicho que no lo haría. Tampoco lo había hecho con Alberto Fernández durante la pandemia de coronavirus. Un video que trascendió en las redes sociales mostró que su voto fue seguro y luego, sin angustia aparente, degustó un café.
El Régimen de Inversiones (RIGI), otro de los capítulos más polémicos y debatidos, no sufrió tanto. Francos y Caputo habían previsto un escenario adverso, por lo que negociaron y realizaron importantes modificaciones a pedir de las provincias del norte. Así consiguieron el favor de dos gobernadores peronistas: Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raul Jalil (Catamarca), y de la senadora jujeña Carolina Moises. Fue, finalmente, el de diferencia más holgada: 38 a 32.
Pese a su aprobación en general y en particular, la Ley Bases aún no fue promulgada. El siguiente capítulo será el tratamiento en Diputados del nuevo dictamen con las modificaciones dictadas por el Senado, que aún no están firmes. Sin pausa, Francos ya comenzó la rosca en la Cámara Baja para rescatar la mayor cantidad de artículos del proyecto original que fueron removidos tras bambalinas.



